Tras la derogación de una histórica tradición argentina vinculada al “lobizón”, comenzaron a multiplicarse testimonios inquietantes en distintos puntos del país.

La decisión del Gobierno nacional de eliminar la histórica Ley de Padrinazgo Presidencial generó un inesperado fenómeno social y cultural en distintas provincias argentinas. La normativa, vigente desde comienzos del siglo XX, establecía que el Presidente de la Nación debía convertirse en padrino del séptimo hijo varón consecutivo de una familia, una tradición nacida para combatir el temor popular a la leyenda del lobizón.

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Aunque la medida fue presentada como una actualización administrativa y simbólica de antiguas costumbres, en pocas horas comenzaron a circular relatos de vecinos que aseguran haber vivido situaciones extrañas durante la madrugada. Desde ruidos metálicos y gruñidos hasta golpes sobre techos y puertas, los testimonios se expandieron rápidamente a través de redes sociales y grupos vecinales.

En localidades del interior bonaerense, Santa Fe, Corrientes y Santiago del Estero, varias familias afirmaron haber escuchado sonidos inusuales entre las 2 y las 3 de la mañana. Algunos describieron cadenas arrastrándose por calles vacías, mientras otros hablaron de sombras altas observando desde esquinas oscuras.

La antigua creencia del lobizón tiene profundas raíces en la cultura popular argentina y proviene de leyendas europeas adaptadas al folclore local. Durante décadas, muchas familias consideraron que el séptimo hijo varón podía quedar “marcado” por una maldición sobrenatural. La tradición presidencial buscó históricamente desalentar el abandono infantil y reducir el temor social que rodeaba a estos nacimientos.

Sin embargo, la reciente derogación provocó que numerosas personas retomaran antiguas prácticas de protección. En varios barrios comenzaron a verse cintas rojas colocadas en cunas y puertas, además de recipientes con sal gruesa en accesos principales de las viviendas.

Mientras tanto, comenzaron a difundirse recomendaciones preventivas que alimentaron aún más el misterio. Entre las advertencias más repetidas figuran evitar dejar ventanas abiertas después de la medianoche, no caminar solo durante noches de luna llena y mantener a los perros dentro de las casas. También circula la inquietante sugerencia de no responder si alguien golpea la puerta tres veces seguidas entre las 2 y las 3 de la mañana.

Otro de los consejos que más llamó la atención en redes sociales sostiene que, si una persona escucha una respiración detrás suyo mientras camina de noche, no debe correr ni darse vuelta. Incluso algunos mensajes advierten sobre figuras altas ubicadas en esquinas vacías y recomiendan evitar cualquier contacto visual.

Especialistas en cultura popular señalan que este tipo de fenómenos suelen intensificarse cuando resurgen antiguas leyendas urbanas. El impacto emocional y colectivo, combinado con la viralización digital, contribuye a que los relatos crezcan rápidamente y generen temor en distintas comunidades.

Por el momento, las autoridades no reportaron hechos concretos vinculados a delitos o ataques relacionados con estos episodios. Sin embargo, el tema continúa creciendo en redes sociales, donde miles de usuarios comparten fotografías, audios y supuestos registros nocturnos que mantienen viva la inquietud alrededor del viejo mito argentino.

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