Miles de estudiantes, docentes, autoridades académicas y familias participaron de una nueva movilización federal en defensa de la educación pública y del sistema de salud universitario.

La Ciudad de Buenos Aires fue escenario de una de las movilizaciones universitarias más numerosas del año. Desde temprano, columnas de estudiantes secundarios, universitarios, docentes, investigadores y trabajadores de hospitales universitarios comenzaron a concentrarse en distintos puntos del centro porteño para reclamar por el financiamiento de las universidades nacionales y exigir el cumplimiento de la ley presupuestaria vigente.

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La protesta, que reunió a participantes de todas las edades y sectores, estuvo marcada por la creatividad de los carteles, los cánticos y las intervenciones artísticas que acompañaron el recorrido. Frases cargadas de ironía política y mensajes vinculados a la defensa de la ciencia, la educación y la salud pública se multiplicaron a lo largo de la marcha.

Uno de los puntos de encuentro más importantes fue Plaza Houssay, donde confluyeron estudiantes de colegios secundarios porteños, docentes universitarios y alumnos de distintas facultades de la Universidad de Buenos Aires. Allí comenzaron a organizarse las columnas que luego avanzaron por Avenida Callao y Avenida de Mayo hacia el centro político de la ciudad.

La Coordinadora de Estudiantes de Base (CEB) encabezó gran parte de la movilización juvenil, integrada por representantes de más de veinte colegios públicos. Según explicaron sus referentes, el deterioro presupuestario impacta directamente en la calidad educativa y en las condiciones laborales de los docentes.

“Muchos profesores tienen que sumar trabajos para llegar a fin de mes o terminan dejando las aulas”, señalaron desde las agrupaciones estudiantiles, que además remarcaron la importancia de sostener el sistema educativo público como herramienta de igualdad social.

La marcha también estuvo atravesada por la preocupación por el estado de los hospitales universitarios. Directivos y trabajadores del Hospital de Clínicas, del Instituto Lanari y del Instituto Roffo participaron de la movilización para denunciar la falta de insumos básicos y el deterioro operativo de los centros de salud dependientes de la UBA.

Según explicaron las autoridades médicas presentes, la crisis ya afecta el funcionamiento cotidiano de los hospitales escuela. Entre los principales problemas mencionaron la suspensión o reprogramación de cirugías, la escasez de materiales esenciales y las dificultades para garantizar prestaciones a miles de pacientes.

“El problema excede los salarios. Hoy cuesta sostener el funcionamiento diario de los hospitales”, remarcaron profesionales de la salud durante la jornada.

Las autoridades universitarias también reclamaron la apertura de una instancia de diálogo con el Gobierno nacional. Desde la conducción de la UBA advirtieron que, además de la discusión salarial, existen fuertes recortes en áreas vinculadas a investigación, infraestructura y desarrollo científico.

Durante toda la tarde, las columnas avanzaron lentamente por calles completamente colmadas de manifestantes. Familias, jubilados, trabajadores y organizaciones sindicales acompañaron el reclamo en defensa de la universidad pública.

Mientras sonaban bombos, trompetas y canciones populares, la movilización fue ganando volumen hasta desbordar las avenidas porteñas. Incluso turistas y transeúntes se detenían a registrar con sus celulares una escena que volvió a poner en el centro del debate el financiamiento educativo y científico en la Argentina.

La jornada concluyó con la lectura de un documento consensuado entre sectores estudiantiles, gremiales y autoridades académicas, en el que se reclamó la actualización urgente de partidas presupuestarias y la protección del sistema universitario nacional.

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