Un hecho insólito y por demás repudiable tuvo lugar en las últimas horas de ayer en un local comercial de la localidad de Rafael Castillo.

PUBLICIDAD

Un ladrón que se hizo pasar por cliente, preguntó por una prenda al azar, pero, sin esperar respuesta, sacó el arma al instante. “Nos salvó un cliente que entró en ese momento”, contó una de las empleadas. Pero en ese entonces cuando el sujeto improvisó una estrategia para poder huir sin levantar sospechas, le dio un beso a una de las trabajadoras y emprendió su ida.

“Eran las 12.30 del mediodía, había muchísima gente caminando por la calle”, refirió la comerciante, haciendo alusión a la audacia del delincuente. Una compañera suya era la que estaba del otro lado del mostrador y cuando el hombre empezó a exigirle que le entregara todo el dinero y su celular, la joven solo atinó a decirle que no llevaba el teléfono encima.

“Sacó el dinero de la caja y quiso simular que era un amigo”, contó. Para ello, no se le ocurrió mejor idea que darle un beso a la empleada.

“Fue un abuso, es jugar con el miedo de la persona”, sostuvo su compañera, y remató: “Encima que te está robando, que le tengas que dar un beso es una situación horrible”.

 

PUBLICIDAD