El intendente de La Matanza y titular de la FAM cuestionó con dureza al Presidente tras sus declaraciones en Neuquén, donde puso en duda que las familias no lleguen a fin de mes. Describió la crisis cotidiana que atraviesan millones de hogares.
En el marco de la apertura de la Argentina Oil & Gas Expo Patagonia 2026, que se desarrolla en Neuquén con la presencia de los principales referentes del sector energético, el presidente Javier Milei volvió a quedar en el centro de la polémica por sus definiciones sobre la situación social.
Ante empresarios, el mandatario puso en discusión la idea de que una parte importante de la población no logra cubrir sus gastos mensuales. Según trascendió de su exposición, calificó esa afirmación como una «pelotudez» y lanzó: «¿Cómo viven 10 días sin comer ni beber?». En el mismo discurso, atribuyó esa versión a una operación impulsada por el kirchnerismo y aseguró que ahora la estaban moviendo «los corruptos de los medios de comunicación». Además, sostuvo que «la frase suena linda y es una tontería del tamaño de una casa».
Las palabras generaron rechazo inmediato en distintos puntos del país. Uno de los primeros en responder fue el intendente de La Matanza y presidente de la Federación Argentina de Municipios (FAM), Fernando Espinoza.
El jefe comunal matancero salió al cruce de Milei luego de que el mandatario cuestionara a quienes no llegan a fin de mes durante su discurso en la apertura de la exposición patagónica.
Desde su mirada, el Presidente se burla de una realidad que desconoce por completo. Señaló que el mandatario nunca estuvo cerca de la falta de recursos y que siempre tuvo sus necesidades resueltas, por lo que no puede dimensionar lo que implica la angustia económica.
Espinoza buscó graficar con escenas cotidianas lo que significa no poder cerrar el mes. Habló de padres y madres que se acuestan con una infusión y un trozo de pan para dejar el plato principal a sus hijos, de la desvelada por no saber cómo afrontar el vencimiento del alquiler, de las cuentas que no cierran por más que se intente estirar el ingreso.
En su descargo, describió también la alimentación que se reduce a lo mínimo en la última parte del mes, con guisos sin carne o sólo arroz blanco, la necesidad de decir que no a salidas o gastos básicos, las caminatas de decenas de cuadras para evitar pagar un boleto, el uso de la tarjeta para poder comprar alimentos o la solicitud de un crédito para afrontar la factura de luz.
El titular de la FAM hizo referencia además a situaciones de profunda vulnerabilidad emocional: el desconsuelo silencioso de una madre en la cocina cuando debe hacer rendir poco dinero por varios días, la humillación de un padre al que le niegan un adelanto en su lugar de trabajo.
En esa línea, resumió que no alcanzar el salario se traduce en medicamentos que quedan sin comprar, leche y carne que no llegan a la mesa, falta de abrigo, preocupación permanente, infancias condicionadas y una juventud sin horizonte claro.
Sobre el cierre, Espinoza remarcó que esta problemática no se trata de un eslogan partidario ni de una crítica interesada de sectores opositores o de la prensa. Afirmó que se trata de la realidad que atraviesa a más de la mitad de la población y dejó una definición contundente que ya circula en redes: «La crueldad no es un mérito: es tener placer a partir del sufrimiento de los otros».
Mientras el Gobierno defendió en Neuquén su rumbo económico y proyectó un superávit comercial de 30 mil millones de dólares para 2027, la respuesta del intendente matancero volvió a poner en agenda el contraste entre el discurso oficial y la experiencia diaria de miles de hogares endeudados que intentan subsistir en un contexto de caída del consumo y de fuerte tensión social.