Un informe del Banco Central reveló un fuerte crecimiento del endeudamiento entre trabajadores de aplicaciones de reparto. La mayoría utiliza esos créditos para mantener sus herramientas de trabajo y afrontar gastos cotidianos.
El crecimiento de las plataformas de delivery modificó la forma de trabajar de miles de argentinos, pero también dio origen a un nuevo fenómeno financiero: cada vez más repartidores solicitan préstamos a las mismas empresas para las que realizan entregas.
El escenario fue analizado por el Banco Central de la República Argentina (BCRA), que detectó un importante incremento en la cantidad de trabajadores de la denominada «economía de plataformas» que acceden a financiamiento ofrecido directamente por las aplicaciones. Según el organismo, durante 2025 la cantidad de deudores de este segmento aumentó un 122%, reflejando una creciente dependencia del crédito para sostener la actividad laboral.
A diferencia del sistema bancario tradicional, estas plataformas utilizan información generada por la propia actividad del repartidor para determinar si puede acceder a un préstamo. Entre las variables consideradas figuran la antigüedad en la aplicación, la cantidad de viajes realizados, el nivel de aceptación de pedidos y el historial de cumplimiento.
Este mecanismo permite que personas sin historial crediticio bancario puedan obtener financiamiento casi de manera inmediata. Sin embargo, especialistas advierten que también implica una mayor dependencia económica respecto de la empresa para la que trabajan.
Los fondos obtenidos suelen destinarse principalmente a la compra o reparación de bicicletas, motocicletas, teléfonos celulares y otros elementos indispensables para continuar realizando repartos. En muchos casos también son utilizados para afrontar gastos personales o familiares en un contexto económico complejo.
Desde organizaciones que representan a repartidores sostienen que numerosos trabajadores terminan pagando intereses muy elevados y reclaman una mayor regulación del sistema. Incluso denuncian que algunas líneas de crédito presentan costos financieros significativamente superiores a los del sistema bancario tradicional.
El fenómeno se produce mientras continúa expandiéndose el trabajo mediante plataformas digitales en Argentina. La flexibilidad horaria y la facilidad para incorporarse al sistema convirtieron a estas aplicaciones en una alternativa laboral para miles de personas, aunque persisten debates sobre las condiciones de empleo, la protección social y el acceso a derechos laborales.
El Banco Central continúa monitoreando el comportamiento de estos proveedores no bancarios de crédito y la evolución del endeudamiento de un sector que crece de manera sostenida y plantea nuevos desafíos para el sistema financiero argentino.