La organización actuaba en Ciudad Evita y era comandada por un interno de 30 años alojado en la Unidad Penitenciaria N°2. Hubo cinco allanamientos simultáneos y dos detenidos en búnkeres que funcionaban en casas usurpadas.

Una investigación del fuero federal permitió desarticular en las últimas horas una organización dedicada al narcotráfico y a la toma violenta de viviendas en el partido de La Matanza. La particularidad del caso es que el grupo era dirigido a distancia por un recluso que continúa detenido en la cárcel de máxima seguridad de Sierra Chica.

De acuerdo a fuentes judiciales, el líder fue identificado como Claudio Nahuel Jesús Ledesma Blanco, de 30 años, conocido en el ambiente delictivo como “El Gendarme”. El hombre se encuentra alojado en el pabellón N°1 de la Unidad Penitenciaria N°2 de Sierra Chica, imputado por otros hechos graves, y desde allí impartía instrucciones a sus colaboradores en el conurbano.

La causa está en manos del Juzgado Federal en lo Criminal y Correccional N°3 de Morón, a cargo del juez Leonardo Julián Cano, Secretaría N°11, por infracción a la Ley 23.737 de estupefacientes y tenencia de material bélico.

El despliegue incluyó cinco allanamientos coordinados: cuatro en distintos domicilios de Ciudad Evita y el restante en la propia celda del sindicado jefe. En los procedimientos de La Matanza fueron aprehendidos Mario Hipólito Peralta, de 39 años, y Ariana Viviana Abigail Jiménez, de 22, señalados como los encargados del manejo territorial de los puntos de venta y de la custodia armada de los inmuebles.

Según se desprende del expediente, la banda había montado su estructura en casas ocupadas por la fuerza. Uno de los domicilios funcionaba bajo la modalidad conocida como “La Ventanita”: la droga era entregada a los compradores a través de una pequeña abertura en la pared, donde incluso se formaban filas. Enfrente, otro inmueble también usurpado era utilizado como depósito de estupefacientes, armería y base de vigilancia.

Durante los operativos, el personal de la Superintendencia AMBA Oeste I secuestró 2.526 dosis de pasta base fraccionada, 515 envoltorios de cocaína listos para la comercialización, balanzas de precisión, elementos de corte, cuadernos con anotaciones de ventas y cerca de cinco millones de pesos en efectivo.

El hallazgo más peligroso fue el de una granada de mano activa dentro de uno de los búnkeres. Ante el riesgo para los vecinos, debió intervenir la Dirección de Explosivos de la Policía Bonaerense, que procedió a la detonación controlada en un sector apartado.

Además, se incautó un importante arsenal: una escopeta Maverick calibre 12 con seis cartuchos, una pistola ametralladora con numeración suprimida y cargador extendido, una pistola Bersa calibre .22 sin numeración y dos Bersa calibre 9 milímetros con numeración limada, junto a municiones de distintos calibres. También se hallaron dos chalecos antibalas con pedido de secuestro, una pechera con inscripción de la Policía Bonaerense, cuatro handies con frecuencia policial y varios teléfonos celulares.

En la celda de Ledesma Blanco se encontraron tres teléfonos con líneas activas y acceso a datos, desde donde mantendría el contacto directo con la organización.

No es la primera vez que el interno es investigado por coordinar maniobras desde el interior de un penal. En marzo de 2025 ya había sido vinculado a otra banda que operaba con el mismo modus operandi en el barrio Villegas, también en Ciudad Evita, donde se utilizaban viviendas tomadas para acopiar droga, organizar fiestas clandestinas y revender propiedades.