En una jornada cargada de emoción, las tres capitanas del equipo destacaron el esfuerzo colectivo, el sentido de pertenencia y el respaldo incondicional del club para alcanzar un objetivo histórico.

Un sueño que se gestó durante años finalmente se hizo realidad para Almafuerte. El equipo femenino consiguió el ascenso de categoría y desató la celebración de todo el club, en un logro que sus referentes calificaron como incomparable.

Las tres capitanas fueron las voces de un plantel que no ocultó su emoción. Coincidieron en que se trata de un momento único, fruto de una lucha sostenida en el tiempo, con compromiso y perseverancia como banderas. Una de ellas lo definió como orgullo puro, una sensación difícil de explicar después de tanto trabajo.

A la hora de analizar las claves del éxito, las líderes apuntaron a la confianza inquebrantable. Aseguraron que, incluso cuando los resultados no acompañaban en el inicio de los encuentros, el grupo nunca bajó los brazos y siempre salió a buscar cada partido hasta el final.

El otro pilar fue el grupo humano. Destacaron la unión, el sentido de pertenencia y el sacrificio compartido. Resaltaron además el rol fundamental del cuerpo técnico, al que definieron como determinante para llegar hasta esta instancia. Para las jugadoras, la combinación entre entrega, trabajo grupal y conducción fue la fórmula del ascenso.

También hubo un espacio para el agradecimiento. Las capitanas enviaron un mensaje especial a toda la familia de Almafuerte, a quienes acompañaron con presencia, aliento y mensajes constantes, aún a la distancia. Afirmaron que ese apoyo se sintió en cada fecha y fue un impulso clave.

Lejos de conformarse, el equipo ya piensa en lo que sigue. El primer paso será disfrutar de este logro histórico, para luego enfocarse de lleno en los tres partidos que restan en el calendario. El objetivo es claro: mantener la punta y coronar la temporada con el campeonato.