El historiador y ensayista falleció el lunes 7 de septiembre de 2026. Discípulo de Arturo Jauretche, dedicó su vida a recuperar figuras relegadas por la historiografía tradicional y a promover una mirada nacional y popular sobre la historia argentina. Su vínculo con La Matanza también dejó una huella en el debate político y cultural del distrito.
La Argentina despide a Norberto Félix Galasso, una figura central del revisionismo histórico y del pensamiento nacional. El historiador y ensayista murió el lunes 7 de septiembre de 2026, en Buenos Aires, a los 90 años, después de más de seis décadas dedicadas a investigar, escribir y debatir sobre la historia del país y América Latina.
Su fallecimiento representa la partida de un intelectual que convirtió la revisión del pasado en una herramienta de discusión política y cultural. Su obra cuestionó las interpretaciones tradicionales de la historia argentina y procuró recuperar el protagonismo de dirigentes, militantes y sectores populares que, a su juicio, habían sido desplazados de los relatos dominantes.
Una trayectoria dedicada al pensamiento nacional
Nacido el 28 de julio de 1936 en la Ciudad de Buenos Aires, Galasso se graduó como contador público en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires en 1961. Sin embargo, su recorrido intelectual y político lo llevó a desarrollar una extensa producción como historiador, ensayista, investigador y docente.
Su formación estuvo atravesada inicialmente por las ideas de la izquierda nacional y el pensamiento de Jorge Abelardo Ramos. En 1973 comenzó a desempeñarse como síndico en la Editorial Universitaria de Buenos Aires (EUDEBA), institución dirigida por entonces por Arturo Jauretche, a quien reconocía como uno de sus principales maestros y referentes.
A lo largo de su carrera publicó más de medio centenar de libros, entre ensayos, investigaciones, antologías y biografías. Sus trabajos abordaron las trayectorias de personajes como José de San Martín, Mariano Moreno, Manuel Ugarte, Raúl Scalabrini Ortiz, Juan José Hernández Arregui, Enrique Santos Discépolo, Felipe Varela, Eva Perón, John William Cooke, Juan Domingo Perón y Néstor Kirchner, entre muchos otros.
Entre sus títulos más reconocidos se encuentran Mariano Moreno y la revolución nacional, Vida de Scalabrini Ortiz, Manuel Ugarte y la unidad latinoamericana, Seamos libres y lo demás no importa nada. Vida de San Martín, Perón, Los malditos e Historia de la Argentina.
La censura también atravesó su vida intelectual. Durante la última dictadura cívico-militar, algunos de sus libros fueron prohibidos o retirados de circulación, entre ellos Vida de Manuel Ugarte y ¿Qué es el socialismo nacional?.
La historia como disputa por el poder
Para Galasso, estudiar el pasado no significaba limitarse a una sucesión de fechas y acontecimientos, sino comprender los intereses que intervienen en la construcción de los relatos históricos. Desde esa perspectiva, sostuvo una mirada crítica sobre las versiones elaboradas por los sectores dominantes y defendió la recuperación de las experiencias nacionales, populares y latinoamericanas.
Su actividad excedió ampliamente la publicación de libros. Dictó conferencias, seminarios y cursos, participó en espacios de formación política y cultural, y acercó sus investigaciones a públicos que no necesariamente tenían acceso a los ámbitos académicos tradicionales. También desarrolló una importante labor en radio y otros medios de comunicación.
Durante la década de 2000, los ciclos La otra historia argentina y Los malditos de la historia argentina, realizados en el ND Ateneo entre 2004 y 2010, se convirtieron en espacios de divulgación de sus interpretaciones históricas. En años posteriores continuó con su tarea docente y de comunicación, entre ellas su participación en el programa radial Galasso de Media Cancha.
Su vínculo con La Matanza: Mariano Moreno y la Revolución Nacional
La trayectoria de Galasso también quedó registrada en actividades políticas y culturales desarrolladas en La Matanza. Una de ellas tuvo lugar el sábado 4 de marzo de 2017, cuando el Movimiento Popular Mariano Moreno organizó en San Justo una jornada de reflexión y debate con motivo del aniversario de su fundación local.
El encuentro llevó como eje el título Mariano Moreno y la Revolución Nacional y reunió a un panel integrado por Norberto Galasso, el profesor magíster Antonio Colicigno, entonces subsecretario de Ciencia, Tecnología y Políticas Educativas municipal, el profesor de Historia Jorge Cuenca y el referente de la agrupación, Miguel Balbuena.
La actividad convocó a militantes, vecinos y referentes del pensamiento nacional y popular, en una jornada que combinó la revisión histórica con la discusión sobre la realidad política argentina.
Mariano Moreno y la disputa por el proyecto de país
En aquella exposición, Galasso retomó la figura de Mariano Moreno, uno de los principales protagonistas de la Revolución de Mayo y secretario de la Primera Junta, para abordar las tensiones entre los proyectos de nación, la distribución de la riqueza y el papel del Estado.
El historiador interpretó el denominado Plan de Operaciones como una expresión de un programa de transformación económica y política, con propuestas vinculadas a la intervención estatal, el desarrollo industrial y el control de recursos estratégicos.
Desde esa lectura, cuestionó las interpretaciones históricas que, según su perspectiva, privilegiaron los intereses de las élites económicas y las relaciones de dependencia con las potencias extranjeras.
El debate no quedó circunscripto al período revolucionario. La jornada también permitió establecer conexiones entre los conflictos de la historia argentina y las discusiones contemporáneas sobre soberanía, desigualdad y distribución del ingreso.
Una mirada crítica sobre la Argentina contemporánea
La exposición de Galasso en San Justo incluyó reflexiones sobre la política económica, las desigualdades sociales y el modo en que los sectores de poder construyen sus discursos públicos.
En el marco de aquella actividad, el historiador cuestionó las promesas de prosperidad que acompañaban las políticas del gobierno de Mauricio Macri y planteó que el debate sobre la llamada grieta debía comprenderse a partir de las diferencias de intereses entre los distintos sectores sociales.
Su intervención reflejó una de las características centrales de su pensamiento: vincular el análisis histórico con los problemas concretos del presente, sin separar la investigación sobre el pasado de las disputas políticas y económicas que atraviesan a la sociedad argentina.
Por su parte, Antonio Colicigno destacó la importancia de recuperar figuras históricas y proyectos políticos que, según su interpretación, habían sido silenciados o relegados. Miguel Balbuena, en representación de la agrupación organizadora, llamó a mantener la continuidad de las luchas por la igualdad, la soberanía y una distribución más equitativa de la riqueza.
Reconocimientos, archivo y legado
El reconocimiento a la trayectoria de Galasso trascendió los espacios políticos y militantes. En 2011 fue distinguido como Profesor Honorario de la Universidad Nacional de Quilmes, institución con la que mantuvo un vínculo a través de cursos, conferencias y actividades dedicadas a la historia argentina y latinoamericana.
En 2014, durante la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner, fue designado Embajador de la Cultura Popular Argentina. Años más tarde, en 2024, su vivienda en Parque Chacabuco fue declarada sitio de interés cultural por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires.
Ese mismo año en que recibió la designación como embajador, Galasso donó parte de su archivo personal a la Biblioteca Nacional. El fondo reúne originales, borradores, apuntes, correspondencia y materiales relacionados con su producción intelectual, lo que permite conservar y consultar una parte significativa de su trayectoria.
La Biblioteca Nacional lo despidió como un referente del pensamiento nacional, mientras que la Universidad Nacional de Quilmes destacó su aporte a la formación de generaciones de lectores y su compromiso con una interpretación propia de la historia argentina y latinoamericana.
Tras conocerse la noticia de su muerte, dirigentes políticos, intelectuales, universidades y espacios culturales expresaron su pesar. Entre ellos, Cristina Fernández de Kirchner, Axel Kicillof y Daniel Filmus reivindicaron su aporte a la historia y al pensamiento nacional.
Galasso deja una producción extensa y una concepción de la historia que buscó poner en primer plano a los protagonistas populares, los conflictos sociales y la dimensión latinoamericana de la identidad argentina.
Su paso por La Matanza, particularmente aquella jornada de marzo de 2017, permanece como parte de una trayectoria que entendió la divulgación histórica como una forma de participación en la vida política y cultural. Para quienes compartieron ese encuentro, su fallecimiento renueva la importancia de acercar su obra a las nuevas generaciones y mantener abierto el debate sobre la historia y el futuro del país.