El intendente difundió en redes una producción en la que se lo ve haciendo jueguitos con una pelota. La publicación, presentada con la consigna “Farmeando aura”, generó cuestionamientos por el contraste con los reclamos vecinales por inseguridad y el complejo escenario económico del Municipio.
La estrategia de comunicación del intendente de Morón, Lucas Ghi, volvió a generar controversia. Esta vez, el jefe comunal fue protagonista de un video de tono informal en el que aparece haciendo jueguitos con una pelota de fútbol y compartiendo la escena con niños.
La producción fue difundida en redes sociales bajo la expresión “Farmeando aura”, un término asociado al lenguaje de las plataformas digitales y utilizado para describir una actitud destinada a generar impacto, confianza o reconocimiento entre quienes observan una determinada acción.
El contenido buscó instalar una imagen distendida del intendente y acercarlo a códigos habituales entre los usuarios más jóvenes. Sin embargo, la publicación también provocó críticas debido al contexto político y social que atraviesa el distrito.
Mientras la gestión municipal intenta posicionar la seguridad como una de sus prioridades, distintos sectores vienen reclamando respuestas frente a los hechos delictivos y cuestionando las herramientas que pretende implementar el Ejecutivo local.
Una apuesta a la comunicación política digital
Los gobiernos municipales recurren cada vez con mayor frecuencia a contenidos pensados específicamente para las redes sociales. El objetivo es abandonar los formatos institucionales tradicionales y generar piezas breves capaces de captar la atención de los usuarios.
En ese marco se inscribe el video protagonizado por Ghi. La escena futbolera busca transmitir espontaneidad y cercanía, con una estética alejada de los actos oficiales y de las habituales comunicaciones de gestión.
El problema, según sus críticos, no estaría en que el intendente participe de una producción informal, sino en el contraste entre esa imagen y las dificultades que atraviesa actualmente el distrito.
La discusión se instaló así más allá del contenido del video y pasó a involucrar las prioridades de la comunicación oficial: qué temas se muestran, cuáles se destacan y qué imagen pretende transmitir el Gobierno municipal.
Un Presupuesto aprobado después de meses de demora
El episodio se produce en un escenario económico que también genera cuestionamientos. El Concejo Deliberante de Morón aprobó el Presupuesto 2026 por 15 votos contra 9, luego de que el tratamiento del proyecto permaneciera demorado durante buena parte del año.
El proyecto original había sido enviado por el Ejecutivo en noviembre de 2025, pero su tratamiento sufrió diferentes postergaciones. En junio, el gobierno de Ghi incluso solicitó retirar el expediente para realizar modificaciones y actualizar sus previsiones.
Finalmente, el cálculo de recursos y gastos quedó establecido en más de $279.000 millones. Según la información difundida durante el debate, el ejercicio 2025 terminó con una deuda cercana a los $20.000 millones, mientras que el nuevo presupuesto contempla más de $18.000 millones para afrontar compromisos de deuda.
La estructura presupuestaria también contempla partidas para distintas áreas de gobierno. Obras y Servicios Públicos concentra la mayor proporción, seguida por Salud, Educación y Desarrollo de la Comunidad, mientras que Seguridad Ciudadana representa alrededor del 11% del presupuesto.
Para la oposición, el escenario refleja restricciones importantes sobre las cuentas municipales y abre interrogantes acerca de las prioridades de gasto.
Seguridad: el otro frente abierto para la gestión
La situación de seguridad constituye uno de los principales puntos de tensión entre el Ejecutivo y distintos sectores políticos de Morón.
Durante la sesión en la que se aprobó el Presupuesto, el Concejo Deliberante también discutió un pedido para interpelar a Ghi y exigir explicaciones sobre las políticas municipales frente a la inseguridad. La iniciativa no logró reunir los dos tercios requeridos y finalmente no avanzó.
El debate se desarrolla mientras el intendente impulsa la creación de una estructura de seguridad municipal que el Gobierno presenta como una nueva herramienta de prevención y presencia territorial.
El Presupuesto 2026 incorporó una partida de $1.700 millones destinada al programa de la denominada Policía Municipal. Sin embargo, la inclusión de esos fondos no significó que existiera consenso político sobre el proyecto que establece formalmente su funcionamiento.
La iniciativa había sido retirada del Orden del Día en julio y enviada nuevamente a comisión. Entre los puntos discutidos aparecen cuestiones relacionadas con sus atribuciones, funcionamiento y marco jurídico.
Ghi, por su parte, había defendido públicamente la creación de la fuerza y planteado la posibilidad de utilizar herramientas administrativas propias del Ejecutivo si el debate legislativo continuaba trabado.
Un contexto político cada vez más complejo
La discusión por el video se suma a una serie de episodios que durante 2026 colocaron a la administración de Ghi bajo una fuerte presión política.
En mayo, el Concejo Deliberante había aprobado una interpelación vinculada al caso de una exfuncionaria municipal investigada por presuntos vínculos con el narcotráfico. En aquella oportunidad, el intendente no concurrió personalmente al recinto y un funcionario de su gabinete respondió las preguntas de los concejales.
En agosto, otro pedido de interpelación, esta vez relacionado específicamente con la situación de inseguridad, no consiguió los votos suficientes para avanzar.
De esta manera, la comunicación política del Municipio se desarrolla en medio de un escenario atravesado por discusiones presupuestarias, diferencias dentro del Concejo y reclamos relacionados con la seguridad.
El contraste que abrió el debate
En ese contexto, la aparición de Ghi haciendo jueguitos con una pelota se convirtió en un nuevo motivo de discusión pública.
Sus críticos interpretaron la producción como un intento de construir una imagen juvenil y cercana en un momento en el que los vecinos reclaman respuestas sobre cuestiones concretas. La mirada apunta especialmente al contraste entre el tono liviano del contenido y una agenda municipal marcada por la inseguridad, el endeudamiento y las dificultades para alcanzar acuerdos políticos.
La administración municipal, en cambio, sostiene que la comunicación digital forma parte de las nuevas formas de vinculación entre los gobiernos y la sociedad, y que la seguridad continúa siendo uno de sus principales ejes de gestión.
Más allá de las distintas interpretaciones, el episodio volvió a poner sobre la mesa una cuestión central para el gobierno de Morón: cómo equilibrar la construcción de una imagen política atractiva en las redes con las demandas concretas que diariamente plantean los vecinos del distrito.