El joven trabajaba como repartidor cuando protagonizó un grave choque con un móvil policial en la esquina de Garay y Perú, en la Ciudad de Buenos Aires. Permanece internado en estado crítico. Sus seres queridos piden que aparezcan testigos o cámaras que permitan reconstruir lo ocurrido aquella noche.

Franco Gustavo Zamora tiene apenas 20 años y desde el pasado 9 de agosto su familia atraviesa horas de enorme angustia.
Aquella noche, cerca de las 23, el joven se encontraba trabajando como repartidor y circulaba en moto por la zona de Garay y Perú, en la Ciudad de Buenos Aires, cuando se produjo un violento choque con un móvil policial.

Según relató su familia a El Nacional de Matanza, el impacto fue de tal magnitud que Franco sufrió heridas gravísimas y debió ser trasladado de urgencia a un hospital.
Desde entonces, su estado de salud es sumamente delicado. Fue sometido a distintas intervenciones quirúrgicas y permanece internado en estado crítico, acompañado por sus seres queridos, que siguen esperando una evolución favorable.
UNA FAMILIA QUE NECESITA SABER QUÉ PASÓ
Mientras toda la atención está puesta en la salud de Franco, su familia también intenta reconstruir con precisión qué ocurrió aquella noche.
Sostienen que todavía existen circunstancias del choque que necesitan ser esclarecidas y buscan personas que hayan presenciado el momento del impacto o puedan aportar imágenes de cámaras de seguridad de la zona.
Por eso hacen un llamado especialmente a vecinos, comerciantes, automovilistas y personas que hayan circulado por Garay y Perú alrededor de las 23 horas del 9 de agosto.
Cualquier registro, incluso de minutos anteriores o posteriores al accidente, podría resultar importante para reconstruir la secuencia.
La familia ya busca asesoramiento legal y será la investigación judicial la encargada de establecer cómo ocurrió el hecho y determinar las responsabilidades que correspondan.
“QUE FRANCO SALGA ADELANTE Y QUE SE SEPA LA VERDAD”
Hoy, detrás de la investigación, hay una familia que prácticamente no se separa de Franco y que atraviesa uno de los momentos más difíciles de su vida.
Tiene 20 años, salió aquella noche a trabajar y ahora pelea por recuperarse.
Por eso sus seres queridos piden algo muy concreto: que cualquier persona que haya visto el accidente o tenga una cámara que pueda haber registrado la secuencia se comunique y aporte ese material.
Quienes tengan información pueden acercarla a la Justicia o enviarla por privado a El Nacional de Matanza, para poder ponerla a disposición de la familia.
La difusión puede ser fundamental para encontrar un testigo o una imagen que ayude a saber qué pasó. Mientras tanto, toda la fuerza está puesta en Franco: que pueda salir adelante y que su familia encuentre las respuestas que necesita.