El Ejecutivo nacional avanza con distintos escenarios para recibir al plantel argentino. También estudia medidas excepcionales para facilitar la participación de los hinchas.
La organización del regreso de la Selección argentina ya ocupa un lugar central en la agenda del Gobierno nacional. A pocos días de la final del Mundial, funcionarios de la Casa Rosada trabajan en un operativo especial que incluye alternativas para ordenar la recepción del equipo y permitir que los simpatizantes puedan acompañar los festejos.
Entre las opciones que se analizan figura la posibilidad de establecer un feriado nacional o declarar un día no laborable, una medida que todavía no fue confirmada oficialmente pero que continúa siendo evaluada por distintas áreas del Ejecutivo.
La decisión dependerá de varios factores, entre ellos el horario de llegada del plantel al país, la organización del recorrido que eventualmente realice la delegación y la modalidad elegida por los propios jugadores para compartir el encuentro con los hinchas.
Desde el Gobierno explicaron que la prioridad es garantizar un operativo seguro y ordenado, considerando que el regreso del seleccionado podría convocar a cientos de miles de personas en distintos puntos del Área Metropolitana de Buenos Aires.
En ese contexto, la Casa Rosada volvió a ofrecer sus instalaciones para que el equipo encabezado por Lionel Scaloni pueda realizar un saludo institucional desde el balcón presidencial, aunque dejaron en claro que la aceptación dependerá exclusivamente de la decisión del plantel.
Mientras tanto, el vocero presidencial Adrián Ravier buscó moderar las versiones sobre un posible asueto, al remarcar que el Gobierno mantiene como prioridad la continuidad de la actividad laboral. Sin embargo, reconoció que la magnitud del acontecimiento obliga a contemplar diferentes alternativas logísticas.
La expectativa crece en todo el país a medida que se acerca la definición del campeonato. Independientemente del resultado deportivo, el regreso de la Albiceleste promete convertirse en uno de los acontecimientos más convocantes del año, motivo por el cual las autoridades buscan evitar improvisaciones y garantizar que la celebración pueda desarrollarse con normalidad.