Miguel Saredi advirtió que la crisis económica está golpeando con mayor fuerza al Conurbano bonaerense y cuestionó las políticas del Gobierno nacional, al sostener que «el ajuste destruyó el trabajo, encareció el transporte y empujó a miles de familias a sobrevivir con changas, fiado y endeudamiento». Además, reclamó que el peronismo impulse una agenda de transformaciones estructurales para la Provincia de Buenos Aires, con un modelo de desarrollo más federal que genere empleo y oportunidades en todo el territorio bonaerense.

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«Cuando hablo de la necesidad de que exista un solo formato jurídico para el AMBA, cambiar la capital administrativa de la Provincia, desarrollar a La Plata como capital cultural, a Mar del Plata como capital turística, y potenciar el eje Junín-Tandil-Bahía Blanca junto con ciudades intermedias como Trenque Lauquen, Chivilcoy u Olavarría, es porque creo que hay un sistema profundamente unitario que nos está destruyendo.»

Destruyen y hacen muy difícil la calidad de vida del vecino del Conurbano, desesperado por conseguir una changa en medio del terremoto económico que provocan Milei y su gobierno: salarios destruidos, tarifas imposibles de afrontar e informalidad creciente empujan a miles de trabajadores al rebusque permanente para conseguir ingresos dentro de sus propios barrios.

Y en medio de esta realidad, cada vez son más quienes terminan dependiendo del fiado, de pequeños préstamos informales o de la solidaridad familiar para llegar a fin de mes.

Estaba leyendo una excelente crónica de Rodrigo Núñez en El Destape, que retrata con enorme claridad el drama cotidiano que viven millones de bonaerenses.

Transporte

Viajar desde los municipios del Conurbano hacia la Ciudad de Buenos Aires dejó de ser solamente un problema de tiempo: hoy se transformó en un problema económico. Muchas personas directamente dejan de buscar empleo fuera de su barrio porque el costo del viaje consume una parte desproporcionada de lo que podrían ganar.

Es así un drama el precio del transporte, las largas esperas y la falta de frecuencias. Ni hablar de quienes trabajan de noche o en horarios rotativos y descubren que simplemente no tienen cómo volver a sus casas.

El Gobierno nacional decidió retirar subsidios sin ofrecer una alternativa productiva para el interior del Conurbano. El resultado es evidente: menos movilidad significa menos oportunidades laborales, más desempleo y mayor pobreza.

Cuando el trabajador no puede pagar el colectivo para ir a buscar empleo, el Estado ha dejado de cumplir una de sus funciones esenciales: garantizar igualdad de oportunidades.

El drama de la changa

Cada vez más vecinos sobreviven realizando trabajos ocasionales: una reparación, un reparto, una venta ambulante, cortar el pasto o hacer alguna tarea de albañilería. No es una elección. Es la consecuencia directa de una economía que destruyó el empleo registrado y pulverizó el poder adquisitivo.

Mientras desde algunos despachos oficiales celebran variables financieras, en los barrios populares la verdadera economía funciona con changas, fiado y solidaridad entre vecinos.

Eso no es libertad.

Eso es desesperación.

Sin consumo no hay producción

Cuando el salario pierde valor, el primero que sufre es el pequeño comerciante del barrio. El almacén vende menos, la carnicería vende menos, el kiosco vende menos y la pyme deja de producir.

El ajuste permanente termina destruyendo el círculo virtuoso del consumo interno, que históricamente fue el motor de la economía bonaerense.

No existe desarrollo posible cuando el mercado interno se encuentra paralizado.

El Conurbano necesita un proyecto, no un ajuste

Por eso insisto en discutir cuestiones estructurales.

No alcanza con administrar la emergencia.

Hay que cambiar el modelo de organización territorial de la Provincia.

Necesitamos descentralizar funciones administrativas, promover polos productivos en el interior bonaerense, generar empleo donde vive la gente y terminar con la dependencia absoluta de la Ciudad de Buenos Aires.

No puede ser que millones de personas deban viajar durante horas todos los días para acceder a un trabajo porque durante décadas se concentraron los recursos, las inversiones y las oportunidades en un mismo lugar.

El desafío del Peronismo

El Peronismo no puede limitarse a denunciar el ajuste. Debe ofrecer una propuesta transformadora para la Provincia de Buenos Aires.

Debemos hablar de federalismo provincial, de infraestructura, de transporte, de producción, de empleo y de igualdad territorial.

Porque mientras este gobierno continúa aplicando un modelo que concentra riqueza y oportunidades para unos pocos, millones de bonaerenses viven una realidad marcada por la incertidumbre, la pérdida del trabajo y la imposibilidad de proyectar un futuro mejor.

La Provincia de Buenos Aires necesita un proyecto que vuelva a poner en el centro al trabajo, la producción y la movilidad social ascendente.

Ese fue siempre el camino del peronismo. Y debe volver a serlo.

 

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