La vicegobernadora bonaerense alertó sobre el deterioro económico que atraviesan los municipios del Gran Buenos Aires y sostuvo que el Gobierno nacional debe asumir responsabilidades frente al crecimiento de la emergencia social.

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La vicegobernadora de la provincia de Buenos Aires, Verónica Magario, expresó su preocupación por el complejo escenario que enfrentan los municipios bonaerenses, especialmente en el conurbano, donde aseguró que la demanda de asistencia social y alimentaria continúa creciendo como consecuencia de la crisis económica.

Durante sus declaraciones, la exintendenta de La Matanza afirmó que los gobiernos locales atraviesan una situación cada vez más delicada debido al incremento de familias que requieren ayuda para cubrir necesidades básicas. En ese contexto, cuestionó las políticas implementadas por la administración del presidente Javier Milei y reclamó una mayor intervención del Estado nacional para atender la problemática social.

“Hoy hay una situación crítica en nuestros municipios”, sostuvo la dirigente bonaerense, quien además pidió que la Casa Rosada se involucre de manera activa en la asistencia a los sectores más afectados por la pérdida del poder adquisitivo, la caída del empleo y el aumento de la pobreza.

La preocupación manifestada por Magario coincide con advertencias realizadas en los últimos meses por distintos intendentes del conurbano, quienes vienen señalando un fuerte crecimiento de la demanda alimentaria en comedores, merenderos y áreas de desarrollo social municipales. Diversos jefes comunales indicaron que los recursos locales se encuentran cada vez más exigidos frente a una realidad social que se agrava semana tras semana.

Municipios bajo presión

Según plantean autoridades bonaerenses, la combinación de recesión económica, disminución del consumo y reducción de recursos disponibles para los gobiernos locales está generando dificultades para sostener programas de asistencia. Desde distintos distritos sostienen que cada vez más vecinos recurren a los municipios para acceder a alimentos, medicamentos y otras ayudas esenciales.

En los últimos meses, además, encuentros entre intendentes del conurbano y representantes de organizaciones sociales e instituciones religiosas pusieron de relieve el crecimiento de la demanda alimentaria. Durante esas reuniones se advirtió que incluso sectores tradicionalmente alejados de la asistencia estatal, como jubilados y familias de clase media, comenzaron a solicitar ayuda para cubrir necesidades básicas.

Reclamos al Gobierno nacional

Magario volvió a cuestionar el rumbo económico impulsado por la administración libertaria, una postura que viene sosteniendo desde hace tiempo junto al gobernador bonaerense, Axel Kicillof. Ambos dirigentes consideran que las medidas de ajuste implementadas por la Nación trasladan el impacto social hacia provincias y municipios, que terminan absorbiendo gran parte de las consecuencias de la crisis.

La vicegobernadora ya había manifestado en distintas oportunidades que la caída de la actividad económica, el deterioro del consumo y las dificultades que atraviesan sectores productivos afectan directamente a los distritos bonaerenses, donde se concentra una gran parte de la población del país.

Un debate que sigue creciendo

La situación social en el conurbano se ha convertido en uno de los principales ejes de confrontación entre el Gobierno nacional y la administración bonaerense. Mientras desde la Provincia insisten en que la asistencia alimentaria resulta insuficiente frente al aumento de la demanda, desde distintos sectores se discuten las responsabilidades de cada nivel del Estado para afrontar la emergencia.

En ese marco, las declaraciones de Magario vuelven a poner en el centro del debate la situación de los municipios, que enfrentan el desafío de responder a necesidades crecientes con recursos limitados. La dirigente insistió en que la crisis alimentaria requiere una respuesta coordinada y reclamó que el Gobierno nacional asuma un rol más activo para evitar que continúe profundizándose el deterioro social en los barrios más vulnerables del conurbano bonaerense.

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