La multitudinaria movilización del 3J reunió a miles de personas que exigieron respuestas frente a la violencia de género y cuestionaron el retroceso de políticas públicas destinadas a la protección de mujeres y diversidades.
La histórica fecha del 3 de junio volvió a ocupar un lugar central en la agenda pública argentina. A once años de la primera convocatoria de Ni Una Menos, miles de mujeres, organizaciones sociales, sindicales y colectivos feministas se congregaron frente al Congreso Nacional para renovar el reclamo contra la violencia machista y exigir medidas concretas para prevenir los femicidios.
La movilización estuvo atravesada por un clima de indignación y dolor, alimentado por los recientes asesinatos de Agostina Vega, Dulce María Beatriz Candia y Noelia Carolina Romero, casos que conmocionaron a la sociedad en las últimas semanas y reavivaron el debate sobre la necesidad de fortalecer las herramientas de prevención y asistencia.
Durante la jornada, las manifestantes expresaron críticas hacia distintos sectores del Estado por considerar insuficientes las respuestas frente a la violencia de género. Los cuestionamientos alcanzaron tanto al Poder Judicial como a las autoridades nacionales, en un contexto marcado por la reducción de estructuras y programas vinculados a la temática.
La convocatoria se desarrolló bajo consignas vinculadas a la defensa de derechos conquistados durante la última década y a la necesidad de sostener políticas públicas destinadas a la protección de mujeres, niñas y adolescentes. Diversas organizaciones señalaron que la violencia machista continúa siendo una problemática estructural que requiere acciones permanentes y coordinadas.
Sin embargo, una vez finalizada la marcha surgió un interrogante que atravesó numerosos debates: qué ocurrirá con esa energía colectiva expresada en las calles. Referentes del movimiento sostienen que el desafío es transformar la indignación social en organización territorial, participación política y seguimiento permanente de las políticas públicas.
Las estadísticas continúan generando preocupación. Según organizaciones especializadas, durante los primeros meses de 2026 se registraron más de un centenar de femicidios en Argentina, una cifra que mantiene vigente el reclamo de mayores mecanismos de prevención, asistencia y acceso a la justicia.
A once años del nacimiento de Ni Una Menos, la movilización volvió a demostrar capacidad de convocatoria y presencia en todo el país. El mensaje que dejó la jornada fue contundente: la violencia de género sigue siendo una demanda pendiente y miles de personas continúan exigiendo respuestas concretas para enfrentarla.