Un relevamiento nacional mostró señales de enfriamiento en la actividad turística durante el feriado por el Día del Trabajador. Hubo más escapadas cortas, menor permanencia y gasto más moderado en los principales destinos del país.

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El último fin de semana largo dejó un panorama de menor dinamismo para el turismo argentino. Aunque más de un millón de personas aprovecharon el descanso extendido por el Día del Trabajador para viajar, los indicadores reflejaron una merma en la actividad respecto del mismo período del año pasado, con estadías más breves, un consumo más acotado y una fuerte concentración de visitantes en destinos con propuestas puntuales o eventos convocantes.

Según el informe difundido por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (Confederación Argentina de la Mediana Empresa), durante el feriado se movilizaron 1.066.464 turistas por distintos puntos del país, generando un impacto económico estimado en $235.008 millones en sectores como hotelería, gastronomía, transporte, recreación y comercios vinculados al turismo. Los datos muestran una caída del 8% en la cantidad de viajeros respecto de 2025, aunque el análisis contempla una diferencia clave: el año pasado el descanso había sido de cuatro jornadas, lo que favoreció desplazamientos más prolongados.

Uno de los indicadores que más llamó la atención fue la reducción del tiempo promedio de permanencia. Mientras en 2025 los turistas permanecieron varios días más en destino, este año la estadía promedio fue de apenas dos noches, lo que representa una baja interanual del 25,9%.

A esto se sumó un menor poder de consumo. El gasto promedio diario por visitante se ubicó en $110.181, lo que implica una retracción real del 1,6% frente al año pasado. En términos globales, el desembolso total real mostró una contracción del 32,9%, una señal clara de que las familias optaron por viajes más austeros y planificados.

El relevamiento también destacó una marcada segmentación geográfica. Los destinos tradicionales mantuvieron niveles sostenidos de movimiento, especialmente aquellos con buena conectividad aérea y terrestre, infraestructura consolidada y una agenda turística permanente.

Entre los puntos con mayor afluencia figuraron Buenos Aires, Mendoza, San Carlos de Bariloche y Puerto Iguazú, mientras que otros centros lograron buenos niveles de ocupación gracias a actividades específicas.

Casos destacados fueron Goya, impulsada por la tradicional Fiesta Nacional del Surubí; La Cumbre con el reconocido desafío deportivo del Río Pinto; y Concordia, sede de competencias automovilísticas que traccionaron visitantes.

Además, localidades intermedias lograron captar escapadas de cercanía, una modalidad que continúa ganando protagonismo en un contexto donde muchas familias priorizan costos y reducen tiempos de traslado.

Pese a la desaceleración puntual, el acumulado anual mantiene cifras positivas. En los cuatro fines de semana largos transcurridos en 2026 ya se movilizaron 7.940.720 turistas, con un gasto total superior a $2,28 billones y un incremento del 8,1% en la cantidad de viajeros respecto del mismo período de 2025.

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