La Justicia federal procesó al ex gobernador y ex senador nacional por Tucumán José Alperovich por considerarlo responsable «prima facie» de haber abusar sexualmente en tres oportunidades de su sobrina, quien lo denunció en 2019.
El procesamiento, fundamentado en 419 páginas y dictado por el titular del Juzgado Criminal y Correccional 35, Osvaldo Rappa, sobreviene a dos semanas de que, por primera vez luego de tres pedidos de la fiscalía, Alperovich brindara declaración indagatoria por zoom. En ese trámite, el ex mandatorio provincial negó las acusaciones.
La denuncia contra el exfuncionario fue presentada en 2019 por su sobrina segunda y excolaboradora política por hechos de abuso sexual ocurridos durante 2017.
Beatriz Rojkes de Alperovich justificó a su esposo y dijo que «es muy probable que no sea el único caso en que un hombre engañe a su esposa». También lamentó la situación familiar que transitan: «Es durísimo para nosotros. Venimos de una familia tradicional. Es de locos».
Los chats que José Alperovich le enviaba su sobrina
De los siete hechos denunciados por la joven, que era empleada del Senado, cinco ocurrieron en la provincia de Tucumán, mientras que los dos restantes fueron perpetrados en la Ciudad de Buenos Aires.
Tras la denuncia en noviembre de 2019, Alperovich había solicitado una licencia a su banca en la Cámara de Senadores, la cual había sido otorgada por el lapso de seis meses.
La denunciante contó a la Justicia el calvario que vivió durante dos años trabajando para el senador como asesora para la campaña.
Al trascender el caso, se dio a conocer la declaración de la víctima, donde relata el horror: «Yo le pedía que pare y él no se detenía». En el expediente, al que tuvo acceso este sitio, también están los chats que el legislador le mandaba a la denunciante.En su declaración, la joven da detalles de los lugares, días y horarios en los que sufrió los abusos. También da cuenta del modus operandi del acusado de violación: ejercía abuso de poder sobre ella, tanto psicológica y familiar como a nivel laboral. Y utilizaba todos los recursos de su entorno y oportunidades para quedarse a solas con la chica.
«Él no paraba a pesar de mis ruegos, me dijo que no sea tan arisca, que así, ‘asexuada’ no le servía», declaró la denunciante.
Otro de los abusos fue en la casa de José Alperovich, en marzo de 2018, en Yerba Buena, Tucumán: «Él le pidió al personal de seguridad que se quede en otro sector y para mí fue un día espantoso porque él me atacó en el sillón. Me hizo tocarlo forzadamente, se bajó el pantalón y el calzoncillo mientras me decía ‘mirá cómo me ponés’».
En los chats telefónicos, la denunciante le hablaba de trabajo, de la agenda de campaña y de entrevistas con los medios al exgobernador y Alperovich respondía con mensajes de cariño con tono sexual