El Club Social y Deportivo Alumni fue fundado en 1996 y con los años se formó un vínculo inquebrantable con los ciudadanos que hoy se enfrentan a una mujer que quiere cerrar el espacio.

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El Club Social y Deportivo Alumni fue fundado en 1996 y con el pasar de los años se ha formado un vínculo inquebrantable con los vecinos del barrio. Los recuerdos y las anécdotas abundan y son resumidos con una palabra: felicidad. Una felicidad que ya hace un tiempo quiere ser arrebatada por Nancy, una vecina cuya casa linda con el establecimiento deportivo. Ella dice ser la única dueña de las tierras en donde se encuentra Alumni, pero su idea a futuro está lejos de continuar con la acción social del club. La mujer, junto a sus hijos, congregan en una iglesia evangélica en La Matanza y, una vez adquiridas las tierras, quieren poner otra de estas instituciones.

En sus comienzos el terreno era un basural. Los vecinos fueron quienes comenzaron a limpiarlo para que no se acumule más basura y de a poco los chicos comenzaron a jugar a la pelota, así nació Alumni. Fútbol infantil, futsal masculino y femenino, patín artístico, kung fu, taekwondo, apoyo escolar, y muchas otras disciplinas se dictan en el club en donde asisten más de 700 personas, de las cuales 450 son chicos.

En el club Alumni los vecinos y chicos del barrio pueden practicar fútbol infantil, futsal masculino y femenino, patín artístico, kung fu, taekwondo, apoyo escolar, y muchas otras disciplinas.

En el 2005, la vecina del conflicto se une a la institución prometiendo mejoras considerables y los miembros de la comisión directiva aceptaron esperanzados. Sin embargo, fue ganando terreno y edificó una puerta que conecta su vivienda con la cancha de futsal. Ella personalmente se encargó de despedir a los técnicos y echar a los chicos para privatizar el lugar y ganar dinero con los alquileres. Cuando los vecinos lograron volver a tomar el club, la mujer comenzó con las intimidaciones y las amenazas. Les tiró agua al personal que estaba trabajando con electricidad y sus hijos –que son policías- corrieron a los tiros al personal de Alumni.

Los hijos de la mujer que asegura ser dueña del predio, aseguran que quieren continuar con los deportes pero en el marco de las actividades de la institución evangélica que quieren imponer. (

Mirtha, la presidenta del club, que también cumple el rol de ser la segunda mamá de todos esos chicos que asisten, entre lágrimas contó que Alumni es parte de su vida y le prometió a su difunto marido que no se iba a dar por vencida y que continuará peleando por el club.

Fuente Telenoche

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