El cantante matancero y excombatiente de 1982 fue el encargado de interpretar la canción patria en el último partido de Lionel Messi con la Selección, ante más de 85 mil personas y con lágrimas de todo el estadio.
Una de las noches más emotivas del fútbol argentino tuvo acento matancero. En el marco de la despedida de Lionel Messi de la Selección Argentina, el Monumental vibró no solo por el homenaje al capitán, sino por la potente interpretación del Himno Nacional Argentino a cargo de Fabio Santana.
El duelo, disputado este martes 6 de octubre ante Benín, marcó el cierre de un ciclo de 21 años del astro rosarino con la celeste y blanca. Fue victoria 3-0 para el equipo de Lionel Scaloni, con gol de penal del propio Messi para sellar su marca de 126 tantos y su partido número 208 con la camiseta nacional. Ante más de 85.000 hinchas, el estadio se convirtió en una celebración de su carrera.
El momento que quebró a todos llegó antes de que rodara la pelota. La organización confirmó que el Himno estaría a cargo de Fabio Santana, excombatiente de Malvinas que ya había interpretado la canción patria en otros encuentros del seleccionado.
El artista, oriundo de La Matanza, había anunciado la convocatoria con un mensaje cargado de emoción en sus redes: contó que estaba muy movilizado por el honor de cantar en la despedida del 10 en Núñez.
Ya en el campo de juego, junto a una gran bandera con la leyenda “Las Malvinas son argentinas”, su voz le dio otro sentido a la ceremonia. La interpretación fue uno de los puntos centrales de la previa y terminó con Messi y Scaloni sin poder contener las lágrimas. El capitán, visiblemente conmovido desde la caravana que trasladó al plantel desde Ezeiza, se quebró al finalizar las estrofas.
Para Santana, la presentación significó mucho más que un compromiso artístico. Nacido el 16 de diciembre de 1962 en La Matanza y desplegado en las islas con la Compañía de Ingenieros Mecanizada 10 pocos días después del 2 de abril, representa a una generación que transformó el dolor y la memoria en arte. Él mismo definió la convocatoria como la posibilidad de unir “dos pasiones de los argentinos”.
Esa fusión fue la que se respiró en Núñez. Por un lado, el reconocimiento inclaudicable a los veteranos, héroes de la Patria; por el otro, la pasión popular por el deporte nacional. En una noche donde incluso el propio Messi evocó el histórico cruce ante Inglaterra, la voz del matancero funcionó como un puente entre la gesta de soberanía y la mística futbolera.
Para el distrito, su presencia tiene una resonancia especial. La Matanza, que se destaca por ser el único municipio del país que cuenta con una Secretaría de Veteranos de Malvinas, volvió a mostrar el valor de su comunidad, de su talento y de su compromiso con la historia, la memoria y la soberanía.
Cuando los primeros acordes retumbaron en el Monumental, no solo comenzó el homenaje al mejor jugador de la historia. También quedó sellado un instante que la comunidad local recordará por mucho tiempo: el día en que el orgullo matancero, con la historia de Malvinas en la garganta, se paró en el centro de la escena mundial para cantar junto a Messi y a todo un país.