El Gobierno nacional restituyó mediante el Decreto 562/2025 la denominación tradicional de la jornada dedicada a la niñez. La medida fue publicada en el Boletín Oficial y establece que la celebración se realizará cada año el tercer domingo de agosto.

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El calendario argentino volvió a incorporar oficialmente una denominación que durante décadas formó parte de la tradición familiar: el “Día del Niño”. La decisión fue formalizada por el presidente Javier Milei a través del Decreto 562/2025, firmado el 6 de agosto de 2025 y publicado al día siguiente en el Boletín Oficial.

La norma establece de manera expresa que el tercer domingo de agosto de cada año será considerado “Día del Niño”. Además, dispone que la medida entró en vigencia desde el momento de su publicación oficial.

El decreto fundamenta la decisión en la importancia de la niñez dentro de la sociedad y en la necesidad de promover y garantizar los derechos de niños y niñas. Entre sus antecedentes, menciona la Convención sobre los Derechos del Niño, aprobada en Argentina mediante la Ley 23.849 y con jerarquía constitucional a partir del artículo 75, inciso 22, de la Constitución Nacional.

Una denominación que había cambiado en los últimos años

La elección del nombre de esta celebración había generado un debate público durante los últimos años. En 2020, la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia impulsó el uso de la expresión “Día de las Infancias” en reemplazo de “Día del Niño”.

La propuesta buscaba ampliar la representación de las distintas experiencias de la niñez y poner el foco en la diversidad, desde una perspectiva vinculada con los derechos humanos. El entonces secretario nacional de Niñez, Adolescencia y Familia, Gabriel Lerner, explicó en aquel momento que el cambio pretendía visibilizar las diferentes formas de vivir la infancia.

A partir de aquella iniciativa, organismos estatales, gobiernos provinciales y municipales y distintas organizaciones comenzaron a utilizar la denominación “Día de las Infancias” en comunicaciones y actividades institucionales.

El decreto firmado durante la gestión de Milei modifica nuevamente el marco oficial y recupera el nombre histórico, aunque la expresión “Día de las Infancias” continúa formando parte del uso social e institucional de numerosos espacios.

Una fecha que también tuvo varias modificaciones

La celebración de agosto tiene una extensa trayectoria en Argentina. Sus antecedentes se remontan a la década de 1960, en el contexto de las recomendaciones internacionales destinadas a establecer jornadas específicas para promover el bienestar y los derechos de niños y niñas.

Con el paso de los años, el día elegido para la celebración fue modificado en diferentes oportunidades. Durante buena parte de su historia se utilizó el primer domingo de agosto y, desde 2003, pasó al segundo domingo por iniciativa vinculada al sector juguetero.

En 2011, la celebración tuvo que desplazarse excepcionalmente debido a la realización de las elecciones primarias, que coincidían con el domingo previsto para los festejos. Dos años después, la Cámara Argentina de la Industria del Juguete anunció el traslado permanente al tercer domingo de agosto, argumentando razones vinculadas tanto al calendario como al impulso del mercado nacional de juguetes.

Ese esquema quedó asociado durante años con la celebración familiar de agosto, hasta que en 2025 volvió a producirse una modificación en el calendario comercial. Sin embargo, el Decreto 562/2025 estableció oficialmente el tercer domingo de agosto como la fecha de referencia nacional.

Más que una fecha comercial

Aunque la celebración está fuertemente vinculada con los regalos, las reuniones familiares y las actividades recreativas, la normativa nacional pone el acento en los derechos de la niñez.

El decreto presidencial menciona expresamente la necesidad de que el Estado y la ciudadanía promuevan y garanticen esos derechos. De esta manera, la jornada no queda limitada a una celebración de carácter comercial, sino que también se presenta como una oportunidad para recordar la importancia de la protección, el desarrollo y el bienestar de niños y niñas.

El regreso oficial de la denominación “Día del Niño” abre así una nueva etapa en una celebración que, además de tener un fuerte arraigo cultural, ha atravesado cambios vinculados con la política, las transformaciones sociales, los derechos de la infancia y los intereses del sector comercial.

La decisión de la actual administración vuelve a colocar el nombre tradicional en el centro de la agenda y reaviva un debate que excede la denominación de una fecha: qué palabras utiliza la sociedad para representar a la niñez y qué significado se le asigna a una jornada que cada año reúne a millones de familias en todo el país.

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