Una pareja vivió un momento único mientras disfrutaba de una tranquila jornada con una guitarra en una playa de Ushuaia.

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Mientras el joven cantaba, un pingüino se acercó y permaneció frente a ellos durante toda la canción, como si fuera parte del público.

 

«Yo no lo puedo creer», se escucha decir al músico, completamente emocionado por la inesperada compañía.

 

La escena ocurrió tiempo atrás, pero volvió a viralizarse y enterneció a miles de personas en las redes.

 

Un recital íntimo, en plena Patagonia, con el público más tierno y respetuoso de todos.

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