Tras casi dos décadas de trabajo comunitario y reclamos sostenidos, el Concejo Deliberante de La Matanza aprobó una ordenanza que resguarda más de 50 hectáreas de espacios verdes en Villa Luzuriaga. La medida busca preservar la biodiversidad, promover la educación ambiental y fortalecer la red de áreas protegidas bonaerenses.

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El partido de La Matanza sumó una nueva área destinada a la conservación ambiental. El Concejo Deliberante aprobó la declaración del barrio Peluffo, ubicado en Villa Luzuriaga, como Área Ecológica Protegida, una decisión considerada histórica por vecinos y organizaciones ambientalistas que impulsaron durante años la iniciativa.

La medida representa un paso importante para la preservación de uno de los espacios verdes más extensos que aún subsisten en una zona fuertemente urbanizada del distrito. La nueva categoría de protección alcanza a más de 50 hectáreas de terrenos con vegetación nativa y ecosistemas urbanos que cumplen funciones ambientales fundamentales para la comunidad.

Según destacaron quienes promovieron el proyecto, el área actúa como un regulador natural del clima local al contribuir a disminuir las temperaturas durante los períodos de calor extremo. Además, facilita la absorción del agua de lluvia, ayudando a reducir riesgos de anegamientos e inundaciones, una problemática recurrente en distintos sectores del conurbano bonaerense.

Otro de los aspectos valorados es su aporte a la calidad del aire. Los espacios verdes permiten captar dióxido de carbono, uno de los principales gases asociados al calentamiento global, y generar oxígeno, mejorando las condiciones ambientales para miles de vecinos de la zona.

Un refugio para la biodiversidad urbana

Los relevamientos realizados por vecinos y organizaciones ambientales permitieron identificar al menos 38 especies de aves nativas que habitan o utilizan el lugar como sitio de descanso y alimentación. Este dato posiciona al barrio Peluffo como un importante refugio de biodiversidad dentro de un entorno urbano cada vez más densamente poblado.

Especialistas en conservación ambiental destacan que las áreas verdes urbanas cumplen un papel clave para la supervivencia de numerosas especies de fauna y flora, además de ofrecer beneficios sociales y recreativos para la población.

La protección del predio también permitirá impulsar acciones orientadas a la restauración de ambientes degradados, el cuidado de los recursos naturales y la prevención de actividades que puedan generar contaminación o afectar el equilibrio ecológico del lugar.

Una lucha vecinal que llevó casi 20 años

La declaración llega después de un largo proceso impulsado por residentes de Villa Luzuriaga y por la Asociación Civil Peluffo Verde. Desde la entidad recordaron que el primer proyecto destinado a proteger el área fue presentado hace 19 años, cuando comenzaron las gestiones para evitar que el avance urbano pusiera en riesgo este espacio natural.

Durante ese tiempo, vecinos realizaron campañas de concientización, actividades educativas, relevamientos ambientales y distintas acciones para visibilizar la importancia ecológica del predio.

Desde la organización celebraron la aprobación de la ordenanza y consideraron que la medida representa el reconocimiento a años de esfuerzo colectivo. También destacaron que la participación ciudadana fue determinante para alcanzar el objetivo y sostener el reclamo a lo largo del tiempo.

Un modelo para otros municipios

La creación del Área Ecológica Protegida de Peluffo se suma a las iniciativas que buscan fortalecer la conservación ambiental en la provincia de Buenos Aires. Diversos especialistas sostienen que la preservación de espacios verdes urbanos resulta cada vez más necesaria frente al crecimiento de las ciudades y los desafíos asociados al cambio climático.

Además de proteger la biodiversidad, este tipo de áreas favorece la educación ambiental, promueve hábitos sostenibles y contribuye a mejorar la calidad de vida de las comunidades cercanas.

Con la aprobación de esta ordenanza, Villa Luzuriaga se convierte en un ejemplo de participación ciudadana y compromiso ambiental. El caso del barrio Peluffo demuestra que la organización vecinal puede generar transformaciones concretas y abre la puerta para que otros municipios avancen en políticas similares destinadas a preservar sus recursos naturales y sus espacios verdes estratégicos.

La decisión también fortalece la red de áreas protegidas bonaerenses, consideradas fundamentales para conservar ecosistemas, mitigar los efectos del cambio climático y garantizar que las futuras generaciones puedan disfrutar de entornos naturales dentro de las ciudades.

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