La investigación por el asesinato del remisero Eduardo José Gómez (53), ocurrido el pasado 15 de marzo en San Justo, dio un giro clave en las últimas horas tras la caída de la principal prueba contra los acusados.

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El testigo que había señalado a los presuntos responsables no ratificó sus dichos en una nueva declaración y ahora enfrenta una causa por falso testimonio. Su retractación debilitó por completo la imputación y dejó sin sustento la acusación inicial.

Con el avance de la causa, la Justicia reunió evidencias y corroboró testimonios que permitieron confirmar la inocencia de los hermanos Portillo, de 22 y 31 años, quienes habían permanecido detenidos durante diez días. Ambos lograron demostrar sus coartadas: uno se encontraba en su vivienda junto a su familia, mientras que el otro participaba de una fiesta en Pontevedra con su pareja. Además, el análisis de sus teléfonos respaldó sus versiones.

Ante este escenario, el fiscal Adrián Arribas dispuso su inmediata liberación, mientras la investigación continúa con nuevas líneas para dar con los verdaderos autores del crimen.

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