Por Melisa Maciel: Milei gana las elecciones presidenciales ajustando sus argumentos a cuestiones que fue difícil rebatir para el peronismo gobernante. Sus argumentos y la puesta en escena de falsas discusiones marearon a un electorado que venía masticando bronca tras la degradación de las condiciones de vida que percibimos las y los trabajadores.

PUBLICIDAD

Entre una de las falsas discusiones se puso de manifiesto “los sindicatos no sirven”, “los sindicalistas son parásitos”, a esta expresión decime: ¿qué trabajador no comparte esta visión? experimentando condiciones laborales y de vida degradadas, empobrecidas.

Mientras sus dirigentes viven como empresarios con el rol cada vez más evidente de ser la válvula de contención entre las y los trabajadores, los empresarios y el gobierno.

Estos “descamisados con camisas de seda” (como diría Halperin) son los que cierran paritarias y dicen cuanto cuesta el alquiler de la fuerza de trabajo: de una masa laboral que no conocen y de condiciones laborales precarias que jamás experimentaron.

Porque cual monarquía del capital, estos dirigentes son elegidos como una herencia monárquica, entre líneas de sangre y arreglos entre los vejestorios de los reyes/dirigentes que dejan el poder para seguir tras las sombras, estando en el poder.

Esta clase social neo monárquica permitió que pasen la precarización laboral tras los contratos basuras como el monotributo, dejaron que pase las desocupaciones y el trabajo esclavo en las cooperativas de los planes sociales, dejaron que pase el pluriempleo, dejaron que pase la Contrarreforma laboral de la Dictadura en plena democracia.

Dieron cátedra de como con “artimañas” arrodillan al movimiento obrero (ocupados y desocupados): no existen asambleas y las pocas que hay se juegan a generar la poca participación, fraude electorales y persecución a las y los trabajadores que se animan a organizar a sus compañeras/os, desmoralizan, meten miedo y en nombre de la represión dicen “cuidar” a los trabajadores por eso, no movilizan y como son parte del capital, las ganancias de los empresarios no se toca, como las “cajas” que arreglan con el gobierno y el empresariado, por eso, no llaman a la huelga general.

Lamentablemente esta madrugada de domingo el trabajador profesional Cristian Pereyra, docente de la escuela técnica 2, 3 y 8 de La Matanza cae asesinado en la autopista Presidente Perón mano a Ezeiza tras lo que se supone, el robo de su auto hecho que tampoco esta esclarecido, según la familia exponen que podría estar involucrada la fuerza policial.

Lo que se sabe es que Cristian se encontraba trabajando en una aplicación (DiDi) porque no llegaba a fin de mes siendo docente, a esto se le sumaba también el contrato del alquiler por vencer.

Seguramente la burocracia sindical tomará esto como parte de su campaña y dirá la culpa es de Milei, pues claro que la culpa también es de Milei. Pero el recorte es apropiado en el relato de bancar a Kicillof, dado qué el gobierno provincial paga una deuda externa de Vidal que no llegó a nuestras comunidades, se niega a poner impuesto a las grandes fortunas como por ejemplo en el caso de Mercado Libre, cuyo dueño no tiene reparos de poner su riqueza en Uruguay para utilizar los recursos “legales” de supuesta evasión fiscal.

El SUTEBA de Baradel como todo el Frente de Unidad Docente cierran con kicillof el acuerdo de Milei en cuanto a paritarias docentes, un aumento de un 7% en cuotas que se traduce en tres kilos de carne, sobre un salario que hace que las y los trabajadores de la educación cargados de horas tengan que obtener pluriempleos para llegar a fin de mes.

Este era el caso de Cristian, un docente que dejó su vida en el “otro” trabajo, mientras que una niña de tres años y su familia se sigue preguntando ¿cómo llegamos a esto?

Lamentablemente no es el único docente que murió de manera indirecta gracias a estos “muchachos” del gobierno sindical ¿y sí sumamos como el IOMA abandona a las y los afiliados/as? ¿y sí sumamos las condiciones de nuestras comunidades, de infraestructura y el estrés profesional? ¿y sí sumamos la realidad de nuestros estudiantes que poseen pobreza en sus hogares y una educación pública con desinversión y una atención pública en hospitales sin presupuesto?

¿Cómo no va a decir Adorni con total impunidad que se “desloma” trabajando? si tienen la alianza con las direcciones sindicales que dejaron pasar todos los planes de este sistema vetusto.

Las y los trabajadores somos rehenes del relato de los descamisados dirigentes, de los deslomados del gobierno nacional y provincial y del sufrimiento de los pobres empresarios.

Todas estas expresiones no hacen más que generar bronca e indignación en una población empobrecida, llena de deudas (91% de hogares argentinos reviste una deuda) y sin miras a que esto cambie según las fórmulas electorales de partidos políticos que profundizan una grieta que a la gente ya no le interesa, dado que tiene emergencias reales y concretas.

En momentos así exponía Lenin que “las revoluciones no se hacen, se organizan” pues estamos ciertamente en momentos históricos donde la población puede avanzar en su conciencia política y de clase, con ello pegar un salto sustancial en elegir su propios destinos y autogobierno, por esto, no subestimen las expresiones del pueblo como en Catamarca y Rosario, las y los docentes salieron a exigir a pesar de las represiones las condiciones elementales para una vida digna.

Pues el llamado a la acción se encuentra en las calles constantemente a pesar de las represiones y del miedo que imponen como relato las burocracias sindicales.

La parálisis ya no es una opción, la vida de las y los trabajadores importa.

Melisa Maciel

MetaVerso