La frase utilizada por el jefe de Gabinete para justificar el viaje de su esposa en el avión presidencial generó una fuerte controversia política. La situación derivó en cuestionamientos públicos, pedidos de informes y un nuevo capítulo de las internas que atraviesan al oficialismo.
El reciente viaje oficial del Gobierno argentino a Estados Unidos, en el marco de la denominada Argentina Week en la ciudad de Nueva York, terminó envuelto en polémica luego de que se conociera que el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, viajó acompañado por su esposa en el avión presidencial. La situación se volvió tema de debate político y mediático tras las explicaciones del funcionario, quien intentó justificar la decisión con una frase que rápidamente se viralizó: aseguró que viajaba “a deslomarse” trabajando durante varios días y que por ese motivo quería que su pareja lo acompañara.
El origen del escándalo
La controversia surgió cuando el propio funcionario confirmó que su esposa, Bettina Angeletti, formó parte del vuelo que trasladó a la comitiva oficial a Estados Unidos. Según explicó, ella tenía previsto viajar previamente por su cuenta, pero un cambio de agenda derivó en que finalmente se sumara al avión presidencial.
Al defender la decisión, el jefe de Gabinete sostuvo que su función implica jornadas intensas de trabajo y que deseaba contar con la compañía de su pareja durante la gira. En ese contexto pronunció la frase que encendió el debate público: afirmó que iba a pasar “una semana a deslomarse” en Nueva York y que por eso quería que ella lo acompañara.
El funcionario insistió en que la presencia de su esposa no implicó gastos para el Estado. Según su versión, los costos personales del viaje —pasajes originales, viáticos y otros gastos— fueron afrontados de manera privada.
Pedidos de informes y cuestionamientos
La explicación no logró desactivar las críticas. Desde la oposición se presentaron pedidos de informes para conocer en detalle cómo se autorizó el traslado y si la participación de una persona sin cargo oficial en una comitiva estatal podría implicar incompatibilidades o conflictos de interés.
El tema generó aún más ruido porque días antes el propio Gobierno había impulsado medidas orientadas a limitar la cantidad de integrantes en las comitivas oficiales y reducir los gastos asociados a viajes al exterior. Entre esas disposiciones se establecía que, salvo excepciones justificadas, las delegaciones debían ser acotadas para optimizar recursos públicos.
Esa coincidencia temporal alimentó las críticas de distintos sectores políticos y reavivó discusiones sobre el uso de aeronaves oficiales y la composición de las delegaciones gubernamentales en misiones internacionales.
El “deslomado”, una frase que amplificó el conflicto
La palabra “deslomarse” se convirtió en el centro de la polémica. La expresión utilizada por el jefe de Gabinete fue replicada en redes sociales, donde se multiplicaron comentarios irónicos y cuestionamientos sobre el contraste entre el discurso de austeridad del Gobierno y las situaciones vinculadas a viajes oficiales.
La frase terminó transformándose en un símbolo de la discusión política del momento: para los críticos, reflejaría una contradicción entre las políticas de ajuste promovidas por la administración nacional y ciertos comportamientos de funcionarios; para el oficialismo, en cambio, se trató simplemente de una explicación personal que no implicó erogaciones para el Estado.
Un episodio que vuelve a tensar la política
La controversia por el viaje ocurre en un momento de fuerte exposición política del jefe de Gabinete, quien ha acumulado mayor protagonismo dentro del Ejecutivo y participa activamente de la estrategia comunicacional del gobierno encabezado por Javier Milei.
Mientras tanto, el episodio volvió a instalar debates sobre transparencia, uso de recursos públicos y el alcance de las reglas que regulan los viajes oficiales de funcionarios.
En un escenario político marcado por disputas internas y cuestionamientos cruzados, la frase del “deslomado” terminó trascendiendo la anécdota del viaje para convertirse en un nuevo foco de discusión dentro de la agenda pública argentina.