En el partido de La Matanza, la profesora de danzas folklóricas Elisabeth Celiz se ha convertido en un ejemplo de compromiso social y vocación. Hija y hermana de jugadores de fútbol profesional, fue criada y educada por sus padres Susana y Melena, quienes le inculcaron valores que hoy vuelca en su trabajo con la comunidad.
Celiz dedica gran parte de su tiempo a brindar clases de folklore en hogares, comedores, centros de rehabilitación, espacios comunitarios y a niños con discapacidad. También trabaja con personas que estuvieron privadas de su libertad, buscando que, a través de la danza, puedan reinsertarse en la sociedad y demostrar que siempre hay nuevas oportunidades.
Quienes la conocen aseguran que su tarea va mucho más allá de enseñar a bailar. Sus alumnos la llaman “La One” porque, además de dar clases, escucha, acompaña y trata de estar presente para cada uno de ellos.

Junto a su familia también realiza acciones solidarias: una vez por mes preparan viandas que reparten a personas en situación de calle, especialmente en la zona de la avenida Crovara. Además, organiza rifas y dona camisetas para poder comprar telas con las que confeccionan los trajes folklóricos de los distintos espacios donde enseña.
Madre de tres hijos —y criando sola a su hijo menor, Romeo—, Elisabeth continúa impulsando su proyecto comunitario y recientemente incluso llevó a algunos de sus alumnos a participar del programa televisivo Pasión de Sábado.

Su iniciativa busca sumar cada vez más personas a la danza y a la inclusión social. Quienes deseen participar pueden acercarse a las clases gratuitas de folklore o comunicarse por WhatsApp al 11-2886-3483.