Miguel Saredi cuestiona la centralización fiscal que asfixia a la provincia de Buenos Aires, señala la incompatibilidad entre el individualismo liberal y la doctrina social de la Iglesia, y propone invertir la pirámide tributaria para fortalecer a los municipios y a las provincias. Asimismo, plantea la necesidad de superar la histórica división entre el campo y el peronismo. Con La Matanza como punto de partida, impulsa la autonomía local, el equilibrio territorial y un cambio de paradigma político orientado a construir un país más justo y verdaderamente federal.

En una extensa entrevista emitida durante la edición dominical de Canal Rural Noticias, el exdiputado nacional Miguel Saredi compartió su mirada sobre la coyuntura política, social y económica de la Argentina. Definido a sí mismo como un peronista tradicional y de formación católica, Saredi reflexionó sobre el contexto global, el avance de las ideas liberales y los desafíos estructurales que, a su entender, condicionan el desarrollo del país.

Consultado sobre la asociación entre catolicismo y derecha política, Saredi fue tajante: sostuvo que el pensamiento liberal es, en esencia, incompatible con la doctrina social de la Iglesia. Explicó que el liberalismo promueve el individualismo, el lucro y el egoísmo, valores opuestos a los principios del Evangelio y a la enseñanza histórica del catolicismo. No obstante, aclaró que esto no implica rechazar herramientas de eficiencia económica o de gestión, y señaló que tanto el peronismo como los sectores liberales deberían revisar sus posturas para avanzar hacia una sociedad más equilibrada, solidaria y armónica.

El foco central de la entrevista estuvo puesto en la provincia de Buenos Aires, a la que Saredi consideró determinante para el destino nacional. Según detalló, el distrito concentra alrededor del 40% de la población argentina y genera cerca del 50% del producto bruto, pero recibe apenas poco más del 20% de los fondos de coparticipación. Esa asimetría, afirmó, se profundizó en el último tiempo debido a la ausencia total de asistencia nacional en obras, transferencias o fondos especiales.

Para el dirigente peronista, la raíz del problema radica en la histórica concentración de poder y recursos en la Ciudad de Buenos Aires, sede del Estado nacional. Sin responsabilizar a los porteños, remarcó que esa centralización hace prácticamente imposible que las provincias, y en especial Buenos Aires, compitan en igualdad de condiciones. En ese esquema, agregó, no sorprende que presidentes y gobernadores surjan mayoritariamente del mismo núcleo urbano.

Saredi también recordó el proceso de autonomía otorgado a la Ciudad de Buenos Aires en la reforma constitucional de 1994, al que calificó como un hecho profundamente desequilibrante. Señaló que, además de haber sido beneficiada con infraestructura financiada por todos los argentinos, la ciudad pasó a funcionar como una “provincia” con recursos propios, en competencia directa con distritos mucho más pobres.

En ese contexto, puso como ejemplo a La Matanza, el municipio más poblado del país, al que comparó con la Ciudad de Buenos Aires en términos demográficos, pero no económicos. Subrayó que, pese a tener una población similar y mayor extensión territorial, La Matanza cuenta con ingresos infinitamente menores y depende administrativamente de la provincia. Para Saredi, esa comparación recurrente es injusta y oculta una realidad de carencias estructurales.

Entre sus propuestas, planteó otorgar al Área Metropolitana de Buenos Aires un régimen jurídico y administrativo unificado, con mayores niveles de autonomía para los municipios del conurbano, similares a los de la Ciudad de Buenos Aires. Incluso sugirió trasladar la capital provincial a Junín como forma de equilibrar el desarrollo territorial. A esto sumó la necesidad de una profunda reforma tributaria que invierta la actual pirámide de recaudación, fortaleciendo primero a los municipios, luego a las provincias y dejando a la Nación a cargo de funciones estratégicas como la defensa y la política exterior.

Para fundamentar su postura, citó los casos de Estados Unidos y Brasil, países federales que —según explicó— sostienen su crecimiento más allá de los gobiernos de turno gracias a la autonomía real de sus estados y municipios. En contraste, afirmó que en la Argentina el 80% de los recursos se concentran en el Estado nacional, mientras que los gobiernos locales reciben apenas una fracción, pese a ser los responsables directos de áreas clave como salud, educación y seguridad.

En el tramo final de la charla, Saredi abordó la persistente grieta entre peronismo y antiperonismo y el estigma que, a su juicio, pesa sobre La Matanza y sus habitantes. Denunció la existencia de discursos cargados de prejuicio, segregación y racismo, y explicó que su compromiso con ese distrito nace del conocimiento directo de sus problemáticas y de los valores de su gente.

Afirmó que La Matanza es uno de los distritos más desiguales del país, con bajos niveles de coparticipación y escasa presencia del Estado por habitante, muy lejos de la imagen que suele construirse desde ciertos sectores mediáticos. Para el exdiputado, sin una transformación profunda de La Matanza no es posible cambiar la provincia de Buenos Aires, y sin resolver la situación bonaerense, la Argentina no tiene un rumbo viable.

La entrevista cerró con un llamado a debatir en profundidad el modelo de país, el federalismo y los valores que deben guiar a la dirigencia política, temas que Saredi anticipó que seguirán ocupando un lugar central en la discusión pública durante el próximo año.