La veloz expansión del holding encabezado por Francisco Langieri Bullrich contrasta con sus antecedentes laborales y con la existencia de cheques rechazados por montos menores, un contraste que reaviva interrogantes sobre el origen del capital que sostiene a la cadena Tostado y a las sociedades asociadas.
El ascenso económico de Francisco Langieri Bullrich, hijo de la ministra de Seguridad y senadora electa Patricia Bullrich, se ha convertido en uno de los casos más llamativos del entramado empresarial argentino. En apenas pocos años pasó de ocupar un puesto técnico dentro del Estado a presidir un conglomerado que declara más de 63 millones de dólares anuales, una cifra difícil de asociar a su experiencia previa.
De empleado público sin patrimonio destacado a empresario de alto volumen
Su trayectoria dentro de la administración pública comenzó en 2016, cuando fue designado director de Gestión de Proyectos Sur en el programa País Digital. El salario correspondía a un cargo técnico y su perfil no indicaba ningún tipo de acumulación patrimonial relevante.
Sin embargo, hacia 2020 su situación cambió abruptamente. Ese año creó Totaltot Latam SRL, en la que quedó como socio mayoritario y administrador. Paralelamente, su esposa, María Belén González Ruzo, dejó su puesto en la Legislatura porteña para incorporarse de lleno a las actividades del nuevo emprendimiento familiar.
Una red de sociedades con los mismos socios y domicilios repetidos
Entre 2020 y 2021 se conformaron nuevas sociedades donde aparece el mismo grupo de socios y un domicilio compartido: Campillo 3074. Allí figuran Beer Co Franquicias SA y Kimchi SA, ambas con participación minoritaria de Langieri pero con cargos estratégicos que le permiten reposicionarse sin realizar grandes aportes de capital.
La sorpresa mayor llegó con el ingreso de Langieri a Tostado Franquicias SA, fundada en 2021. La cadena de cafeterías opera hoy 66 locales y proyecta llegar a 100 en los próximos años. De acuerdo con informes del sector de franquicias, cada local factura un promedio de 80 mil dólares mensuales, lo que eleva la facturación anual del grupo a más de 63 millones de dólares.
Una expansión económica que no se condice con sus antecedentes
Especialistas estiman que para abrir locales en shoppings premium, aeropuertos y corredores de alto costo se requieren inversiones superiores a los 37 millones de dólares. Sin embargo, la evolución patrimonial de Langieri —hasta hace pocos años sin actividad empresarial destacada— no parece acompañar semejante salto.
El detalle más curioso es que Patricia Bullrich promocionaba Tostado en redes sociales desde 2015, mucho antes de que existiera la sociedad comercial que hoy la administra.
Cheques impagos por cifras irrisorias
El crecimiento del imperio contrasta con otro dato: Langieri figura en la central de deudores financieros por cheques rechazados sin fondos. Algunos montos son de apenas 12.318 pesos, y el mayor asciende a 631.343 pesos. Todos pertenecen a sociedades vinculadas a Tostado: Tostado Buenos Aires SRL, Alimentación Pellegrini SA y Tostado Libertador SA.
Resulta difícil explicar cómo un conglomerado que declara decenas de millones de dólares anuales puede acumular impagos de sumas insignificantes para la escala del negocio.
Una denuncia que no avanza y un dato inquietante
Una investigación televisiva reveló que Langieri supervisaba personalmente las obras de los locales. Tras esas imágenes se presentó una denuncia penal que, según trascendió, permanece paralizada y sin movimientos relevantes.
A eso se suma otro elemento: una de las sociedades vinculadas al holding tiene domicilio declarado en la vivienda particular de la ministra, ubicada en la calle Beruti.
Entre los cheques impagos, la estructura societaria cruzada, la falta de antecedentes empresariales y una expansión que desafía la lógica comercial, el patrimonio del hijo de Bullrich se ubica hoy en el centro de un escrutinio que promete seguir creciendo.
Fuente: realpolitik.com.ar