La Defensoría del Pueblo porteña presentó una canasta específica para adultos mayores que expone la creciente brecha entre ingresos y necesidades reales

Un reciente informe elaborado por la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires volvió a poner en primer plano la delicada situación económica de las personas mayores. Según los datos difundidos, una pareja de jubilados con vivienda propia necesitó en octubre 1.278.026 pesos para afrontar los gastos mensuales. Sin embargo, dos haberes mínimos —incluyendo el bono fijo de 70.000 pesos— sumaron apenas 396.298,38 pesos por persona, dejando un desfasaje cercano a 400.000 pesos respecto del presupuesto necesario.

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El estudio forma parte de una nueva metodología que busca reflejar los consumos reales de este grupo etario. Pablo Gordon, director del Monitor de Derechos, explicó que la canasta está diseñada especialmente para la población adulta mayor y no se basa en los patrones de consumo de personas de entre 30 y 60 años, como ocurre en otros indicadores oficiales. Además, remarcó que no se trata de una canasta de subsistencia, sino de un cálculo para garantizar una vida digna.

La investigación incorpora criterios específicos y actualiza estimaciones utilizando datos de la Encuesta Nacional de Hogares 2017/18, lo cual permite una mirada más precisa sobre el poder adquisitivo de quienes dependen de la jubilación como principal fuente de ingresos.

Un deterioro que se agrava con la inflación

El informe destaca que, pese a las actualizaciones por inflación, las jubilaciones continúan perdiendo poder de compra. Desde junio, los haberes caen un 2,4% en términos reales, mientras que frente a noviembre del año pasado acumulan un retroceso del 6,4%. El esquema de actualización aplica la inflación con un rezago de dos meses: por ejemplo, el aumento de diciembre se aplicará según el IPC de octubre, que marcó un 2,3%.

Con este ajuste, el haber mínimo de diciembre será de 340.746,35 pesos, que sumado al bono mensual llegará a 410.746,35 pesos, todavía muy por debajo de la canasta relevada.

Diferencias según la conformación del hogar

El cálculo de la Defensoría muestra variaciones significativas según el tipo de hogar:

  • Pareja de adultos mayores con vivienda propia:

    • Canasta de consumo: 1.278.026 pesos

    • Con medicina privada: 2.317.270 pesos

    • Si alquilan: 1.932.067 pesos

  • Hogar unipersonal con vivienda propia:

    • Consumo mensual: 704.600 pesos

    • Con prepaga: 1.224.222 pesos

    • Si alquila: 1.185.020 pesos

El organismo también subraya que en la Ciudad las personas mayores representan alrededor del 20% de la población, de las cuales el 85% depende de una jubilación. Un 22% percibe el haber mínimo y otro 24% apenas lo supera, sin llegar a duplicarlo, lo que expone la imposibilidad de cubrir la canasta básica diseñada para este grupo.

Cómo se compone la canasta

En un hogar de dos adultos mayores con vivienda propia, la canasta mensual incluye:

  • Alimentos: 480.445 pesos

  • Servicios básicos, transporte y comunicaciones: 398.889 pesos

  • Salud (productos, terapias, seguros): 144.134 pesos

  • Mantenimiento del hogar: 55.667 pesos

  • Bienes y servicios personales (esparcimiento, transporte habitual, tiempo libre): 198.891 pesos

Este último rubro contempla hábitos de consumo específicos, reconociendo que las personas mayores permanecen más tiempo en sus hogares y utilizan servicios distintos a los de la población más joven.

Medicamentos: una presión creciente

La Defensoría también presentó un Índice de Precios de Medicamentos (IPM) para medir la evolución del costo de los fármacos de uso frecuente. En octubre, el indicador registró un aumento del 1,7% y acumula un 6,3% desde julio de 2025.

El IPM releva nueve grandes grupos de medicamentos, que totalizan 99 productos. Los que más subieron en octubre fueron:

  • Psicofármacos: 2,4%

  • Antibióticos y antisépticos: 2,2%

  • Vitaminas: 1,9%

  • Antihistamínicos y fármacos cardiovasculares: 1,8%

Aunque estos gastos están incluidos en la canasta de salud, el índice permite examinar en detalle la evolución por tipo de droga y su impacto en el bolsillo de los jubilados.