El gasto de los hogares sigue estancado en niveles bajos, incluso al compararlo con los meses más críticos del 2024. Se prevé que el INDEC informe un aumento en los precios de los alimentos cercano al 5 por ciento.

A pesar de los intentos por reactivar el consumo, las ventas en supermercados continúan en descenso. Según un relevamiento de la consultora Scentia, el consumo masivo caerá en marzo un 4 por ciento interanual, manteniéndose en niveles críticos. La comparación se realiza contra marzo de 2024, mes que ya había experimentado una caída del 7,4 por ciento respecto al mismo período del año anterior.

Esta tendencia negativa se mantiene a pesar de la desaceleración de la caída observada en febrero, cuando las ventas disminuyeron casi un 10 por ciento interanual. Sin embargo, los datos reflejan que la recuperación anunciada por el Gobierno no se materializa en el consumo masivo.

En este contexto, abril será un mes clave para la administración de Javier Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo. En el mismo mes del año pasado, el consumo cayó un 10 por ciento interanual. Si no hay signos de recuperación, el sector podría enfrentar una crisis aún más profunda. Además, Milei se ha convertido en el primer presidente con 14 meses consecutivos de caída en el consumo masivo.

Los alimentos lideran las subas

El aumento en los precios de los alimentos se convierte en un obstáculo adicional para la reactivación del consumo. Consultoras privadas anticipan que el rubro alimentos experimentará una suba del 5 por ciento cuando se publique el Índice de Precios al Consumidor (IPC).

Algunos productos muestran incrementos aún mayores: la carne ha subido un 14 por ciento, mientras que productos básicos como aceite, galletitas y café aumentaron un 10 por ciento en las últimas dos semanas. Las verduras, por su parte, acumulan un alza del 25 por ciento.

Desde la consultora Analytica advierten que algunas de estas subas son «preventivas» ante la posibilidad de una devaluación. Ricardo Delgado, titular de la firma, señaló en una entrevista radial que «las mediciones de IPC reflejan una inflación del 2,5 por ciento, pero el impacto de los alimentos podría elevar esta cifra».

En tanto, un informe de la consultora LCG detalla que, en las últimas cuatro semanas, los precios de los lácteos y huevos aumentaron casi un 6 por ciento, las verduras un 3,3 por ciento y las bebidas sin alcohol un 2,2 por ciento.

Poder adquisitivo en caída

El impacto de la inflación se ve acentuado por la pérdida del poder adquisitivo de los salarios. A pesar de la reducción del crawling peg del 2 al 1 por ciento mensual, el Gobierno busca imponer aumentos salariales por debajo de una inflación que ya supera el 3 por ciento mensual.

Esta situación afecta el consumo, ya que los ingresos de los trabajadores se ven deteriorados, mientras los costos fijos de los hogares (tarifas, prepagas, colegios, telefonía) continúan en alza.

Paradójicamente, mientras la compra de alimentos sigue en caída, el consumo de bienes durables como autos, motos y escrituras registra un repunte. Esto se debe a que estos productos mantienen precios más estables, pueden financiarse a crédito y son adquiridos por sectores con mayor poder adquisitivo.