El témpano está cerca de la ruta de navegación del rompehielos ARA Almirante Irízar que debe abastecer a la Base Belgrano II. Los especialistas se apoyan en la información de satélites argentinos para evitar una catástrofe.
El desprendimiento de un iceberg del tamaño de Londres en la Antártida mantiene en vilo al personal encargado de monitorear el buen funcionamiento de las operaciones en el territorio. En concreto, la principal preocupación es que el témpano afecte el trayecto del rompehielos ARA Almirante Irízar, cuya ruta lo hará navegar en las cercanías del enorme bloque de hielo.
“El témpano desprendido se encuentra a 350 kilómetros de la base argentina Belgrano II, que está ubicada en un lugar remoto, al sur del mar de Weddel (al este de la península antártica), a la cual sólo se puede acceder mediante el uso de un buque tipo rompehielos”, explicó a TN Patricia Ortúzar, Directora Nacional del Antártico (DNA) de Cancillería.

El buque Irízar, encargado de aprovisionar y hacer el relevo de personal para la base, es el único medio que puede navegar con seguridad en esas latitudes. “El peligro está en que la masa helada se encuentra a la deriva en la zona de navegación que atravesará el rompehielos para llegar a Belgrano II en las próximas semanas”, enfatizó Sebastián Marisek, Jefe de glaciología del Instituto Antártico Argentino (IAA).
Según expresó el especialista, “lo más probable es que el iceberg se desplace de acuerdo a la corriente de la zona. En una oportunidad otro témpano de estas dimensiones se fue moviendo hacia el suroeste, con lo cual hay que seguir monitoreando día a día para ver cómo evoluciona”.
“Afortunadamente, la tecnología disponible actualmente, permite tanto a los investigadores en la materia del Instituto, como a los profesionales expertos en hielo marino de la Armada Argentina que trabajan en el Servicio de Hidrografía Naval, monitorear dicha deriva y prevenir, con suficiente antelación los movimientos del témpano de modo que la navegación del Rompehielos, camino a la base Belgrano II, sea segura”, concluyó Patricia Ortúzar.
Por su parte, el Instituto Antártico Argentino obtuvo las primeras imágenes satelitales nítidas del témpano cuya superficie equivale a siete veces la Ciudad de Buenos Aires.