Una abuela estadounidense, Jodie Perryman, murió de cáncer a los 81 años y les dejó a sus familiares una mini ouija con un mensaje.

La tarjeta que todos abrieron en el funeral decía “¡Mantengámonos en contacto!”, junto con una foto de la abuela mostrando la lengua y los dos dedos medios en alto.

 

Sus familiares aseguraron que fue algo gracioso dado que Jodie tenía un gran sentido del humor y era muy ocurrente. Fue por ello que publicaron la historia en redes y la misma se viralizó rápidamente.

 

 

 

 

 

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