El Iman Marwan Gill, presidente de la comunidad musulmana Ahmadía en Argentina brinda su mensaje en el comienzo de mes de Ramadán.
El ramadán es un mes sagrado dentro del calendario de la religión islámica. Es respetado y celebrado por musulmanes de todo el mundo. Se celebra durante el noveno mes del calendario islámico y se realiza ayuno durante el mismo. Su celebración supone un periodo de oración, reflexión y comunidad para todos sus practicantes.
“El espíritu del Ramadán, con la realización de oraciones intensas, la recitación frecuente del Sagrado Corán y el esfuerzo vehemente contra el propio ego, proporciona a un musulmán la oportunidad de experimentar un renacimiento espiritual. El ayuno no solo requiere que un musulmán padezca hambre y sed, también requiere que la persona se abstenga de todo vicio y maldad”, explica el Imam Marwan Gill.
“Es el momento de atar a nuestro propio Satanás con el fin de acercarnos a nuestro Creador y amar a su creación, sin distinción de religión y etnia. El ayuno no es meramente una dieta, sino que es un método para vivir en paz”.
“Dios no necesita la renuncia al alimento o bebida de la persona que no renuncia a la práctica de la mentira y a las malas acciones.”
El mes de Ramadán es el mes más importante para los musulmanes porque durante ese mes ocurrió la primera revelación del Corán al profeta Muhammad, el fundador del islam. Ayunar durante el mes de Ramadán es uno de los cinco pilares de la religión islam y es un mandamiento obligatorio para todos los musulmanes, aunque se contemplan algunas excepciones. Por ejemplo, están exentos aquellos que estén enfermos o tengan una salud delicada, las mujeres embarazadas o lactantes, niños y adolescentes que aún no alcanzaron la madurez física, mujeres durante su periodo menstrual o también aquellos que estén viajando. Dichas personas deben recuperar los días perdidos de ayuno con posterioridad o como expiación alimentar a una persona pobre por la misma cantidad de días perdidos.