Se trata de un chófer de la línea 180 por 155, que a la altura de La Tablada, decidió frenar, salir de la cabina de seguridad instaladas recientemente y ayudar a una señora mayor de edad a que pueda subir.

El chófer además pidió un asiento para que la señora pueda viajar más cómodamente. Ante el pedido del colectivero muchos pasajeros miraron para otro lado, por lo que él no continuó el viaje hasta no verla sentada.

¡Felicitaciones!