Carolina Cerisola es bailarina y dejó su hogar en la localidad de Ramos Mejía y emprendió su viaje rumbo a Estados Unidos. No imaginaba que ese viaje la iba a llevar a cumplir grandes sueños.

La bailarina que participó de un corto musical dirigido por Heath Ledger no es noticia en sus pagos. Protagonizó un reality estadounidense por la señal Bravo, deslumbró en el Bailando mundial y hasta en un cameo de un filme del legendario David Lynch (Inland Empire), las revistas repararon en ella atraídas apenas por un capítulo amoroso con el reconocido actor Owen Wilson.

Nació en 1979, es hija de un empleado en una fábrica de volquetes y una ama de casa, pero su historia con los Estados Unidos se remonta a años anteriores, sus abuelos maternos, emigraron alli en los años ’70. Y ella misma cuenta que cada verano Carolina pasaba sus vacaciones en Los Ángeles. Comenzó a trabajar a los 16 años y así lo cuenta: «Prácticamente me mantengo sola desde los 16. Pero fue en una gira por Miami, en 1998, que hubo un quiebre. Mi mamá estaba de visita en lo de mis abuelos en Los Ángeles y me llamó para que fuera a visitarlos. Yo era menor de edad todavía y le pedí a mi tía que me llevara a bailar salsa. Ella sacó una identificación falsa para que me dejaran entrar, simulando que tenía 21. Ese día quedé impresionada con el nivel de los bailarines y con una propuesta. Vino un señor y me dijo: ‘Estamos filmando un video de Marc Anthony. ¿Podrías venir mañana?’ «. Allí comenzó todo.

Las puertas parecían abrirse con tanta facilidad en la ciudad californiana que Carolina volvió a la Argentina sólo para avisarle a su novio que se mudaba a Los Ángeles.

Buscando trabajo otra vez como bailarina se conformó con ser Go-Go Dancer hasta que audicionó para el boliche Deep y conoció al actor que sería clave en un nuevo cambio de rumbo, Ivan Kane, creador del Forty Deuce, un concepto de bar/disco con temática de burlesque.

En 2003, Jimmy Kimmel, el archifamoso conductor del talkshow Jimmy Kimmel Live! la presentó en su programa, al grito de «Ca-ro-leee-naaaa», mientras sus largas piernas dibujaban el estudio televisivo. En simultáneo llegó el video del tema Señorita, seduciendo a Justin Timberlake, y una publicidad de Guess.

La travesía hasta Prince se dio cuando él descubrió su compañía de baile (The Floor) y la invitó para actuar en una fiesta privada en su casa.

La TV hizo zoom en ese fenómeno del Forty Deuce en 2005, con el reality cuya cámara seguía los pasos de Carolina y compañía. Dos años después, agotada, solo con 10 días de vacaciones al año, abandonó ese trabajo. Pero sin abandonar sus esperanzas y tras encontrarse con su actual socia Sasha Escandon, Carolina cuenta que las dos tenían ganas de no tener jefes, «Le comenté el deseo de armar mi propia compañía y nos hicimos amigas. Nos fuimos a vivir juntas y en 2008 empezamos con el sueño de Floor productions».

Los primeros seis meses todo fue «research, investigación, trabajo de campo, salidas a shows de flamenco, tap, salsa». Cuenta Carolina que «la primera idea fue The Floor Improv Night, una noche de improvisación entre músicos y bailarines de todos los géneros que se unen para crear colaboraciones en el momento». Contrataron a cuatro músicos, les pidieron «nada de covers, sonido de jazz, swing, funk, tango». La prueba piloto fue «un tornado».

Los shows se trasladaron de lo doméstico al King King, en Hollywood, y luego a donde necesitaran de sus servicios. La prosperidad hizo que el dúo de socias fuera destacado en revistas como Voyage bajo el sello de «emprendedoras ejemplares».

El éxito impulsó a Carolina y su amiga a fundar también The Open Floor Society, una organización sin fines de lucro que ayuda a jóvenes a fomentar el «empoderamiento a través del movimiento, la danza y la música».

Carolina actualmente está casada con el productor musical italiano Saverio Principini, pero comenta que mira aquel viejo romance con Owen Wilson con cierta ternura. «Siempre fui muy tímida a pesar de lo que hago y por entonces no podía comunicarme 100% porque no hablaba bien el inglés. Esa relación me ayudó a perfeccionar el idioma», sonríe. «Quedamos como amigos para toda la vida. Hablamos en los momentos difíciles».

Además comentó que el año pasado estuvo a punto de abordar el avión de regreso a su país para reencontrarse unos días con parte de su familia, pero que el coronavirus no lo permitió.

Fuente Clarín.com

Por Marina Zucchi

https://www.clarin.com/historias/ramos-mejia-hollywood-actuo-prince-sting-creo-empresa-baile-carolina-cerisola_0_xa0OZiBxu.html