Hace un poco más de 7 años, la madre Josefina, logró que Francisco visitara Aldo Bonzi.

Fue 3 meses antes de que el cardenal Bergoglio se convirtiera en Papa. En esa oportunidad Francisco encabezó una misa en la Iglesia “Nuestra Señora de las Gracias” para festejar los 90 años de la religiosa.

Josefina expresó: “Es un hombre generoso y humilde”.

Pensar que la misma persona que hoy se encuentra en el Vaticano haya pasado hace apenas 7 años por el Barrio de Aldo Bonzi no deja de maravillar a los vecinos.

Sin embargo, el entonces cardenal Jorge Mario Bergoglio y actual Papa Francisco, no sólo recorrió el barrio, sino que también lo bendijo y ofició una misa con motivo de los 90 años de Josefina, una de las Madres de La Sagrada Familia de Urgel que trabaja en el Colegio San José de Aldo Bonzi.

«Vino expresamente el 27 de diciembre a celebrar mi cumpleaños como un gran acto de bondad y de una amistad que ya lleva 40 años y arrancó por un amigo en común que los presentó. Siempre manteniendo como principio la humildad, quiso viajar en colectivo, pero no lo dejamos. Fue a buscarlo el papá de una de las profesoras del Colegio. Cuando llegó, realizó una hermosa misa en la Iglesia «Nuestra Señora de las Gracias», donde gran parte de Aldo Bonzi estuvo presente. Bendijo el barrio y también nuestro querido Colegio», contaba la monja en el 2013.

«Este acto de amor, reflejado en su continua predisposición y en su voluntad de viajar en colectivo hasta la iglesia del barrio, demuestra la transparencia y la austeridad con la que vive el Papa, siguiendo los pasos de San Francisco de Asís. Es, en principio, fiel a sí mismo, fiel a Dios, fiel a la Iglesia, fiel al mundo y a cada uno de sus hermanos, sin distinciones de ninguna naturaleza. Es insobornable, un hombre de una sola palabra, generoso y humilde de corazón», señalaba Josefina.

Estas características, combinadas en su persona, transforman, en su opinión, a Francisco en el indicado para llevar la Iglesia adelante: «El rompe con una tradición, ya que se puso firme con sus elecciones desde un primer momento. Quiere mostrarse tal cual es, por eso paga la cuenta del hotel y viaja en colectivo. Refleja firmemente su condición jesuita. No usa ni va a usar la cruz de oro y, si pudiera, se pondría un sobretodo para pasar desapercibido porque ningún cargo lo cambió ni lo va a cambiar. Es una persona desprendida de toda decoración externa, ya que ni siquiera tenía un retrato de él en su despacho arzobispal de Buenos Aires. Es el Papa de todos», relataba.

La felicidad que trajo la noticia de Bergoglio convertido en Francisco estuvo acompañada de un gran sentimiento de sorpresa: «Lo sospechaba, pero no creía que pudiera ser cierto ya que él mismo, antes de irse, me había dicho que iba a volver debido a que era viejo y no era fácil asumir a esa edad. No obstante, y para el gran agrado de todos, se quedó. Estoy segura de que la noticia, además de sorprendernos a nosotros, lo sorprendió a él», resaltaba.

Esta felicidad, sin embargo, estuvo acompañada de un poco de melancolía: «Siento mucho no tener el contacto que teníamos cuando él estaba en Buenos Aires, pero sé que el cariño se mantiene en el corazón», remarcaba la monja.

Melancólica pero con una enorme sonrisa en el rostro y feliz de corazón por su gran amigo, Josefina concluía remarcando que la descripción de Francisco es imposible agotarla en palabras habladas o escritas. «Es el Papa de los pobres, de los ricos, de los sabios y de los ignorantes. Es el verdadero Papa de Dios que sigue los pasos de San Francisco de Asís, para transmitir el evangelio, un evangelio que el barrio de Aldo Bonzi supo escuchar y guardar en el corazón junto a su bendición».

Aporte de diario Clarín.