«No tengo tiempo» es el principal argumento de muchas mujeres que dejan su salud al final de la lista de prioridades, luego de los hijos, la familia y el trabajo. Poner el primer puesto la propia salud es un derecho que también hay que defender.
Según un informe del Banco Mundial, en todo el mundo, las mujeres, en comparación con los hombres, dedican de 2 a 10 veces más tiempo al cuidado e hijos, adultos mayores y familiares enfermos. Las mujeres son las cuidadoras «por default» y, abrumadas por un mercado laboral poco flexible y la sobrecarga de tareas domésticas desigualmente compartidas, su salud queda postergada. Las cifras de esta desigualdad son evidentes: de acuerdo a datos del INDEC del 2013, la tasa de participación de las mujeres en actividades domésticas no remuneradas es del 88% mientras que la de los hombres es del 57, 9 %. El 83, 2 % de las mujeres son las responsables del cuidado de los adultos mayores, mientras que sólo el 16, 8% de los hombres asumen esta tarea.
Teniendo en cuenta estos datos, la nueva campaña de la Fundación AVON #CHEQUEATUSPECHOS arroja luz sobre este problema, cuya solución es más compleja que la sola toma de conciencia y apunta a hacer valer el derecho de las mujeres a tener el tiempo necesario para cuidar su salud.
«Sin lugar a dudas, debido a las diferencias biológicas y sociales, el hecho de pertenecer a uno u otro sexo tiene gran impacto en la salud», concluye la doctora Mansilla.
CAUSAS POR LAS QUE LAS MUJERES NO SE HACEN CHEQUEOS
«La gran mayoría de las mujeres posterga sus estudios porque ponen como prioridad otras cosas, como son el cuidado de los hijos, la escolaridad, el trabajo (no obtienen el permiso necesario para ir al médico) o la enfermedad de otros familiares. Suelen venir y decirnos que hace mucho que no se hacen los chequeos y cuando uno les pregunta por qué responden: porque se enfermó mi marido, entonces me tuve que quedar a cuidarlo. Creo que esto es parte de la falta de información, porque a pesar de tener otros ámbitos donde desarrollarnos, la prevención es lo más importante que podemos hacer para evitar complicaciones en salud», explicó Rosana Molina, médica ginecóloga, especialista en Climaterio y en Ginecología endocrina y de la reproducción, a cargo de la Sección Climaterio del Hospital Rivadavia y en el Halitus Instituto Médico.
Por otro lado, el médico Diego Habich, Jefe del Servicio de Ginecología del Hospital Alemán, destaca que hoy la famosa «falta de tiempo» es un obstáculo para la prevención en salud indistintamente del género. Incluso ya hay algunas instituciones que buscan ofrecer acceso a estudios y consultas en horarios tradicionales para poder superar esta dificultad.
«Las barreras para que una mujer acceda a los estudios preventivos rutinarios pueden vincularse a múltiples factores. Pueden estar relacionados con la falta de educación en salud, que se refleja en el desconocimiento de las enfermedades que pueden aquejar a la mujer, los estudios que existen para su diagnóstico o prevención y las conductas que se pueden tomar para evitarlas» señala el doctor, que también menciona las falencias del sistema de salud para facilitar el acceso de alas mujeres al mismo (disponibilidad de consultas con turnos, dificultades de acceso físico, geográfico, etc.)
También la pobreza es un importante obstáculo en la búsqueda de una buena salud en ambos sexos, pero tiende a constituir na carga más pesada para las mujeres y niñas. Las regiones del NEA y NOA de nuestro país son las que presentan mayor situación de vulnerabilidad.