«La Fragata” derrotó al rebelde Argentino de Quilmes por la mínima diferencia con la épica aparición de Acosta y sueña con dar la vuelta olímpica en Zárate, si se da una combinación de resultados. Ramiro Martínez también fue uno de los héroes de la tarde con sus grandes atajadas.
Almirante Brown vivió otra tarde soñada, de esas que se guardan para siempre en la retina si se termina consumando el tan ansiado título. A pocos le importará si su juego no es vistoso y por momentos mezquino. Un equipo que en más de una oportunidad deja a los hinchas al borde del infarto, pero esperanzados porque atrás hay una muralla a cargo de su arquero Martínez, quien ostenta la valla invicta hace ocho fechas. Hoy fue fundamental en la victoria que dejó al “Mirasol” al borde de la consagración.
A los pocos minutos del comienzo del encuentro le ahogó el primero a la visita que buscaba con un complicado cabezazo de Cristian Vivas contra el piso. Los locales no podían imponer su juego, perdían la pelota, la defensa no tenía una de sus mejores tardes y el arco rival parecía alejarse a cada momento.
Argentino de Quilmes sorprendió con su planteo. Jugaba como si fuera uno de los escoltas de la Primera B, y no como uno de los colistas del torneo. Se animaba y lastimaba. Llegó a combinar hasta quince pases seguidos que despertaron los murmullos en el Fragata Presidente Sarmiento ante un Almirante shockeado. El que sí estaba con todas las luces era su arquero, que hasta tuvo que sacar dos remates en un verdadero frontón y demostró por qué se ha convertido en una pieza fundamental de este equipo.
Los minutos pasaban y el anfitrión no encontraba el rumbo. Fue allí donde el entrenador Jorge ”Morrón” Benítez movió el banco y puso toda la carne en el asador, con los ingresos de Álvaro López y Acosta. A partir de ahí, “El Aurinegro” pudo generar situaciones de peligro esperanzadoras, pero había poco tiempo. Para colmo, López (autor del gol ante Villa San Carlos en el último minuto) estrellaba su remate en el palo. “Una más va a tener”, se escuchó en una transmisión radial. Y ahí fue donde Milton Ramos desbordó como si fuera un lateral brasileño, mandó el centro al área y “El Colo” Acosta se elevó más alto que todos y puso un violento cabezazo al palo derecho de Leguizamón que todavía se está festejando en Isidro Casanova.
Así, Almirante quedó más puntero que nunca y ya sueña con gritar campeón en Zárate frente a Defensores Unidos.
Fuente : Hernán Lancelotte (El Diario Mirasol).