El temporal que marca el fin del invierno llegaría esta semana. ¿Conocés la historia?

La última semana de agosto comenzó con un clima cálido, atípico para esta altura del año, con una temperatura que alcanzará los 27 grados. Esta anomalía puede estar relacionada a que nos encontramos en vísperas de la tormenta de Santa Rosa que, según la creencia popular, debe ocurrir cinco días antes o después del 30 de agosto.

Durante este lapso de tiempo se espera que ocurra el famoso temporal con el que concluye el invierno y comienza la primavera. La última semana de agosto, según el Servicio Meteorológico Nacional​, comenzó con una rotación del viento al sector norte, movimiento que elevó las temperaturas en gran parte del país. Algo atípico para este momento del año.

Al respecto el Dr. Miguel Saredi, candidato a vicegobernador de la Provincia de Buenos Aires, nos hizo llegar algunas recomendaciones para tener en cuenta:

  • No saques la basura a la vía pública y revisá el estado de canaletas y desagües.
  • Permanecé en lugares seguros.
  • No dejes objetos que puedan volarse de techos y balcones.
  • Alejate de cornisas, muros y árboles.
  • No te acerques a postes ni cables caídos.
  • Si estás en el campo: alejate de las riberas de los ríos, barrancos y alambrados.
  • Desconecte los artefactos eléctricos.
  • Mantené la calma en todo momento y en caso de evacuacion seguí los consejos del personal de defensa civil.

Miguel Saredi y «Bali» Buca

«Estas medidas de prevención ayudan a reducir el daño que pueden ocasionar este tipo de tormentas y siempre hay que tenerlas presente» concluyó Saredi.

Historia de la tormenta de Santa Rosa

L​a primera Santa de América nació como Isabel Flores de Oliva en Lima, pero fue confirmada en 1597 como Rosa. De su historia proviene el mito asociado a la tormenta.

En 1615, ante la proximidad de corsarios holandeses que habían atacado el puerto de El Callao, cercano a Lima, las autoridades de la iglesia católica le pidió a la población que elevara rezos en todos los templos.

Mientras la población entraba en pánico, Isabel Flores de Oliva, sin perder la calma, elevó sus súplicas desde la capilla de San Jerónimo. Y en ese momento se desató una fuerte tormenta que impidió el desembarco pirata, y la ciudad quedó a salvo del ataque.

Los fieles limeños atribuyeron esa tormenta a los rezos de Isabel, que luego se convertiría en Santa Rosa de Lima.