Ese monto reciben las escuelas públicas. Grandes críticas por el valor nutricional del almuerzo que reciben los chicos.

El gobierno de la provincia de Buenos Aires destina $ 27,20 diarios por alumno para que reciba un almuerzo en las escuelas públicas del distrito. Esta cifra representa un aumento del 12% con respecto a los $ 24,28 que eran asignados hasta mayo pasado para cada estudiante que se alimenta en los comedores escolares bonaerenses. A pesar de los esfuerzos del Estado provincial, parecería ser que la cifra no alcanza para cubrir una dieta saludable.

“En las escuelas no está mal que se preparen guisos para que rindan los alimentos pero deberían tener carne, legumbres y verduras. Y a veces faltan, por lo que no se logra una buena nutrición que requiere altos índices de proteínas”, opinó Rosa Labanca, ex directora de la carrera de Nutrición de la UCA y miembro de la comisión directiva de la Sociedad de Obesidad y Trastornos Alimentarios (Saota)
Los valores establecidos se gestionan en el Sistema Alimentario Escolar (SAE). Según datos oficiales, el SAE alcanza a más de 1.800.000 chicos de la provincia. A partir de 2018, se universalizó para todos los alumnos el desayuno o una merienda complementaria (DMC) con una inversión adicional de $ 300 millones, a los $ 5.244 millones que contempla el programa. En este rubro se invierte $ 17,10 por alumno.

Voceros del gobierno de María Eugenia Vidaldefienden la gestión y aseguran que, en los últimos años, hubo un incremento de ese monto. En 2015, se destinaba a cada alumno sólo $ 6,30, lo que refleja un aumento de más del 330%, muy por encima de la inflación acumulada.

El sistema está conformado por el Ministerio de Desarrollo Social, que aporta el presupuesto y el diseño del menú; y el Ministerio de Cultura y Educación Provincial, que lo hace efectivo a los estudiantes, aporta a los auxiliares que preparan la comida, los directivos que controlan los alimentos que llegan a las escuelas y, a su vez, tiene bajo su órbita los consejos escolares que supervisan los establecimientos. El SAE nació en 2003 con el gobierno de Felipe Solá, un programa de comedores que reciben las escuelas bonaerenses con el fin de “garantizar una cobertura nutricional uniforme”.

Sin embargo, en algunos distritos del conurbano, docentes o miembros del Consejo Escolar denuncian que la comida no alcanza,que hubo recorte de cupos y que este monto es insuficiente.
“Hay un error en decir que el DMC está universalizado, tampoco lo está el comedor escolar que es sólo para escuelas primarias”, dijo al Equipo de Investigación de Fabiana Pérez, dirigente gremial de SUTEBA. “En Quilmes, los cupos que envían equivalen a la mitad de la matrícula. Si vos tenés 570 alumnos, por ejemplo, el DMC alcanza a 430. En el caso delos almuerzos se ‘estira’ con el preparado de guisos, precarizando la calidad de los nutrientes. Quisieron mostrar que hicieron un ‘equilibrio nutricional’ y retiraron el pan del menú pero no fue reemplazado”, agregó Pérez.

El director Provincial de Consejos Escolares de la Dirección General de Cultura y Educación Provincial, del cual depende el SAE, está a cargo de Marcelo Di Mario. El Equipo de Investigación de Perfil Educación se contactó con la privada del funcionario para que explique la situación de los comedores escolares pero al cierre de esta nota no respondió los interrogantes. Tampoco quiso hacer declaraciones Gustavo Quian, director del SAE.

Descentralización. En 2016, el gobierno de Vidal implementó un cambio para organizar una asignación directa de los fondos provinciales hacia los municipios respecto del SAE para evitar intermediarios en la distribución de los recursos. La “prueba piloto” alcanza a 14 distritos, en su mayoría, del primer y segundo cordón del conurbano bonaerense.

Néstor Grindetti, intendente de Lanús, donde se realiza esta descentralización, aseguró que no presentan problemas de cupos, ni deficiencias nutricionales. “La descentralización del SAE hizo que funcionara mejor el sistema porque para la gobernadora es imposible recorrer todas las escuelas del distrito”, aseguró Grindetti.

Desde la intendencia de Lanús señalan que 46.000 estudiantes del distrito reciben leche fluida en el DMC y 10.000 asisten a las escuelas con comedores escolares que, en general, están ubicadas en las zonas periféricas. El intendente del sur aclaró que las empresas licitantes no son marca “Pirulo y Cuchuflito” y que están autorizadas con certificaciones del SENASA para poder transportar alimentos. “Se presentan quejas en establecimientos donde los gremios tienen una oposición fuerte, lo cual llama la atención”, finalizó Grindetti.

Por su parte, en Quilmes, donde también funciona la prueba piloto de descentralización, los proveedores los contrata el municipio. “En mayo solicité un pedido de informes sobre el monto destinado para la compra de alimentos en las escuelas del distrito pero no obtuve respuestas. Es mucho dinero el que gira la provincia y no sabemos cómo se administra”, señaló Julia Galván, vicepresidenta del Consejo Escolar de Quilmes.

Pobreza y nutrición. La alimentación de los niños en situación de vulnerabilidad es prioritaria en algunos distritos del conurbano bonaerense. Según un informe elaborado por Somos Barrios de Pie junto con un grupo de especialistas, el estado nutricional de 6.662 niños y adolescentes de 0 a 19 años es preocupante en La Matanza, donde el 43,59% de los registrados tiene alguna variante de mal nutrición como sobrepeso, obesidad o déficit alimentario. Estos datos no se alejan de los publicados por el INDEC, en marzo pasado, correspondiente al segundo semestre de 2018, basada en la Encuesta Permanente de Hogares, donde se observa que de 14.3 millones de personas pobres hay un 46,8% que son niñas y niños en la Argentina.

En ese marco de urgencia se inscribe el plan alimentario del SAE en la provincia de Buenos Aires. El objetivo es otorgarles a los estudiantes raciones diarias de leche o yogur; tostadas o pan común y una porción de frutas como DMC. Mientras que el almuerzo escolar debería asegurar carnes o huevo, legumbres, hortalizas y cereales para que alcancen niveles necesarios de nutrición.
Pero no siempre se cubren las expectativas. “Los niños deberían comer en el hogar y lo que les gusta, pero muchas veces los comedores son una manera de acceder al alimento y darles contención alimentaria a los que menos tienen”, completó Labanca que también es directora del Centro Adido para la Nutrición Saludable, organismo desde el cual participó de las mesas de salud pública vinculadas a debatir sobre los menúes que se les dan a los chicos en las escuelas de la provincia de Buenos Aires.

*Integrantes del equipo de investigación, conformado por periodistas egresados de perfil educación.

Fuente Noticias