Lafe fue mejor que Excursionistas en los 180 minutos de juego, pero no pudo establecer esa superioridad en el marcador y terminó eliminado en los penales. Así, el Villero jugará la próxima temporada otra vez en la Primera C, categoría a la que cayó en 2006 y de la que no puede salir.

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Hay resignación y agradecimiento. Se escuchan aplausos y, también, se ve gente llorar de manera desconsolada. El fútbol suele ofrecer esas emociones entrecruzadas. Y este sábado, en la cancha de Deportivo Laferrere, volvió a confirmarse por qué este deporte es el que más pasiones despierta en este país.

El Verde perdió luego de una larguísima definición por penales ante Excursionistas y no pudo meterse en la final del Reducido de la Primera C. Pero los hinchas, aun con sus corazones destrozados, tuvieron la lucidez de despedir al equipo con una ovación que de ninguna manera servirá para aplacar la angustia, pero sí para reconocer a un grupo de jugadores que estuvieron a la altura de la circunstancias y que fueron claramente superiores al conjunto del Bajo Belgrano en toda la serie, fundamentalmente en el segundo tiempo del partido de vuelta, donde los de Luis Esquivel Chamorro contaron con no menos de cinco situaciones claras para lograr el desnivel.

Los hinchas, aun con sus corazones destrozados, tuvieron la lucidez de despedir al equipo con una ovación.

Pero fue 1-1, igual que en el encuentro de ida. Y el 7-8 en los penales, entonces, determinó que Excursio será el rival de Villa San Carlos en la final y que Lafe, otra vez, tendrá que jugar en la Primera C, como lo viene haciendo desde 2006, año en que descendió.

Entre el balance y el futuro
Con la herida aun abierta y sin cicatrizar, cuesta analizar los motivos de esta nueva frustración de Lafe. Porque más allá de la buena imagen dejada ante Excursionistas, hay que admitir que el Verde tuvo que atravesar bastantes sobresaltos en la temporada. Algunos fueron futbolísticos, otros no tanto, pero todos derivaron en la salida del entrenador Norberto D’Angelo en la recta final del certamen, algo extraño para un equipo que estaba en plena pelea por el ascenso directo.

También es complicado comenzar a pensar en lo que viene. El dolor de la eliminación todavía no permite ver las cosas con frialdad. Pero sí puede decirse que sería un grave error realizar un recambio masivo de jugadores. La mayoría dio la talla y demostró que la camiseta verdiblanca no les pesó, por lo que da la sensación de que la dirigencia no tendrá que meter mucha mano en el armado del próximo plantel.

Ya habrá tiempo para analizar las cosas con más calma. Ahora, solo hay decepción por esta nueva frustración. Lafe seguirá jugando en la C. La próxima temporada será su decimocuarta consecutiva. Parece una maldición. Una maldición que ya lleva 13 años.

Fuente El 1 Digital

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