A días del comienzo del ciclo lectivo 2026, los maestros bonaerenses enfrentan una dura realidad: sus ingresos reales están entre los más bajos del país y el poder adquisitivo continúa erosionándose. Las paritarias chocan con restricciones presupuestarias provinciales y la eliminación de fondos nacionales que históricamente reforzaban los salarios.

La comunidad educativa de la Provincia de Buenos Aires afronta un año crítico con miras al ciclo lectivo 2026. Según datos recientes, los docentes bonaerenses cobran hoy entre los salarios más bajos entre las grandes jurisdicciones del país cuando se comparan ingresos nominales y reales con provincias como Córdoba, Santa Fe y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Este fenómeno no es coyuntural: un informe económico de la Universidad de Buenos Aires indica una pérdida acumulada de casi 18 % del poder adquisitivo de los sueldos docentes en la última década, una cifra que profundiza la insatisfacción laboral y las tensiones gremiales.

El reclamo salarial ha derivado en un posible paro general previsto para el 2 de marzo, justo en la fecha que debería comenzar el ciclo lectivo. Los sindicatos señalan que la oferta presentada por el gobierno provincial es insuficiente ante una inflación todavía elevada y una histórica pérdida de poder de compra.

Una de las causas estructurales de esta situación es la eliminación del Fondo Nacional de Incentivo Docente (FONID), un programa que durante décadas aportó refuerzos salariales a docentes de todo el país. Al no renovarse ese mecanismo, las jurisdicciones han tenido menos margen para negociar incrementos y sostener ingresos competitivos.

Mientras tanto, la administración bonaerense mantiene conversaciones con los sindicatos pero reconoce que su margen presupuestario está limitado por la caída de transferencias nacionales, lo que complica la posibilidad de cerrar un acuerdo antes del inicio de clases.

La situación se sigue de cerca en escuelas, hogares y aulas de todo el territorio, donde estudiantes, docentes y familias esperan que la negociación llegue a un acuerdo que permita comenzar las clases con normalidad en un contexto social y económico exigente.