La entidad expresó su rechazo a la decisión presidencial de mover el arma histórica desde el Museo Histórico Nacional al Regimiento de Granaderos, y advirtió sobre la vulneración de derechos, el retroceso patrimonial y la pérdida de acceso público.
La Asociación Cultural Sanmartiniana de Esteban Echeverría manifestó su más profundo rechazo frente a la determinación del Poder Ejecutivo de disponer el traslado del sable corvo del General José de San Martín desde el Museo Histórico Nacional hacia el Regimiento de Granaderos a Caballo “General San Martín”. El pronunciamiento fue emitido desde Monte Grande y pone el foco en aspectos legales, históricos y patrimoniales que, según la institución, no pueden ser ignorados.
Desde la asociación recordaron que el sable del Libertador tiene una historia de transmisión claramente documentada. San Martín dejó el arma en su testamento al Brigadier General Juan Manuel de Rosas, quien posteriormente la legó a su amigo Juan Nepomuceno Terrero. Años más tarde, la familia Terrero —representada por Máximo Terrero, esposo de Manuelita Rosas— donó el sable a la Nación con una condición explícita: que permaneciera resguardado en el Museo Histórico Nacional.
Ese deseo, remarcaron, estaría siendo desconocido. Incluso señalaron que los actuales descendientes de la familia Terrero iniciaron una acción judicial con el objetivo de impedir el traslado del arma, entendiendo que se trata de una decisión que vulnera la voluntad original de quienes realizaron la donación al Estado argentino.
La Asociación Cultural Sanmartiniana también cuestionó el impacto de la medida en términos de preservación del patrimonio histórico y acceso ciudadano. Para la entidad, el sable corvo no puede ser tratado como un objeto de uso institucional ni como un símbolo apropiable por un sector específico, sino como un bien cultural de carácter público, perteneciente a toda la Nación.
En ese sentido, subrayaron el rol central que cumple el Museo Histórico Nacional en la conservación, el estudio y la difusión de la memoria colectiva. Retirar de allí una pieza de semejante relevancia histórica y simbólica, afirmaron, implica debilitar su función educativa y restringir la posibilidad de que estudiantes, investigadores y visitantes puedan acceder a ella en condiciones adecuadas.
“El sable es de los argentinos”, sostuvieron desde la institución, al tiempo que recordaron que San Martín representa valores de unidad nacional, libertad y construcción republicana. Por ese motivo, reclamaron que la decisión sea revisada de manera urgente y que se garantice la permanencia del sable del Libertador en el museo público que históricamente lo custodia.