La renuncia del titular del organismo estadístico se produjo luego de un fuerte cruce con la Casa Rosada por un índice de inflación superior al esperado. Desde el Ejecutivo admitieron diferencias sobre el momento de publicar los nuevos números.
El Instituto Nacional de Estadística y Censos quedó en el centro de la escena política y económica luego de que Marco Lavagna presentara su renuncia en medio de tensiones con el Gobierno nacional. La decisión se conoció tras la elaboración de un nuevo índice de inflación que arrojó un incremento mensual del 3,4%, un valor que, según trascendió, el Ejecutivo no quería hacer público.
La situación fue revelada por medios especializados y confirmada también por el periodista Luis Majul, identificado con el oficialismo, quien dio cuenta de la incomodidad que generó el dato puertas adentro del Gobierno. Según esas versiones, la administración nacional habría solicitado postergar la difusión del índice por considerar que el número podía tener un impacto político negativo.
El ministro de Economía, Luis Caputo, reconoció públicamente la existencia de diferencias con Lavagna y explicó que el cambio metodológico estaba previsto para otro momento. “Marco tenía previsto implementarlo ahora, pero con el Presidente coincidíamos en que debía hacerse cuando el proceso de desaceleración inflacionaria estuviera completamente consolidado”, señaló el funcionario.
Las declaraciones del titular del Palacio de Hacienda profundizaron las críticas, ya que dejaron expuesta la intención del Gobierno de condicionar la publicación de los datos oficiales al contexto político y económico. En ámbitos técnicos se interpreta que, de cara al calendario electoral, el Ejecutivo busca evitar que los índices mensuales superen el umbral del 3%, con el objetivo de sostener el discurso de control inflacionario.