Por Miguel Saredi

En las últimas semanas, en distintos barrios de La Matanza, se han reiterado hechos delictivos bajo la modalidad conocida como “robos piraña”. En muchos casos, estos episodios son protagonizados por grupos que se movilizan en motos, actúan de manera coordinada y se dan a la fuga en cuestión de segundos.

No se trata de una percepción aislada ni de hechos puntuales. Son situaciones concretas que afectan la vida cotidiana de vecinos y trabajadores, generan angustia y alteran la convivencia social.

Frente a esta realidad, es necesario ser claros: informar y alertar no es generar miedo. Por el contrario, es una forma de prevención, de cuidado comunitario y de ejercicio de la responsabilidad pública.

La seguridad no puede abordarse con consignas vacías ni con discusiones estériles. Requiere acciones concretas, entre ellas:

  • Prevención inteligente
  • Presencia territorial sostenida
  • Coordinación entre los distintos niveles del Estado
  • Decisiones políticas firmes

Al mismo tiempo, resulta fundamental promover conductas de autocuidado y fortalecer la conciencia colectiva, porque cuando el delito se organiza, la respuesta no puede ser la indiferencia.

La seguridad es un derecho de los ciudadanos y una obligación indelegable del Estado. Cuando el Estado se retira o se ausenta, el delito avanza, y esa situación no puede ni debe naturalizarse.

La seguridad —según lo establece la Constitución Nacional, las constituciones provinciales y la legislación vigente— es una clara responsabilidad de los Estados provinciales y del Estado nacional.

Seguir señalando estos problemas, exigir respuestas y proponer soluciones forma parte del compromiso con una comunidad que merece vivir sin miedo.

Miguel Saredi – Ex Diputado Nacional – PJ Provincia de Buenos Aires