En una extensa entrevista en Canal Rural, el exdiputado nacional Miguel Saredi analizó el presente del peronismo, la crisis de representación política, la relación con el campo y los profundos desequilibrios estructurales de la provincia de Buenos Aires. Con una mirada crítica pero desde la pertenencia, Saredi reafirmó su identidad política y planteó la necesidad de una transformación profunda del movimiento justicialista.

Saredi fue claro al definirse: «En diferentes lugares siempre fui peronista» y explicó que su formación está fuertemente vinculada a la doctrina social de la Iglesia y que el peronismo, en su concepción original, se apoya en esos mismos valores.

«El peronismo, digamos, en su acepción profunda, básicamente no coincide con el liberalismo, no coincide con el colectivismo ni con el marxismo. Es una una tercera posición», sostuvo, al remarcar que los principios de justicia social, soberanía política e independencia económica siguen vigentes.

Sin embargo, el exlegislador reconoció que el peronismo arrastra un problema serio de actualización. «el peronismo se quedó viejo», afirmó, y aclaró que el error no está en los valores sino en los instrumentos. «El instrumento que vos utilizaste en la década del 40 no lo puedes usar en el siglo XXI», explicó, señalando falencias en lo estético, lo comunicacional y en la lectura de los cambios sociales y productivos.

Uno de los puntos donde marcó mayores diferencias fue en la relación del peronismo con el campo y la cadena agroalimentaria, sector en el que desarrolla su actividad privada. «El peronismo no termina de entender el mapa mundial y el mapa local de la cadena agroalimentaria. ¿Hay mala fe? No, no hay mala fe. Hay no entendimiento», sostuvo. Y graficó esa desconexión con una imagen contundente: «Es como no entender que la época del arado ya pasó».

Al referirse al kirchnerismo, Saredi dejó en claro su posición personal. «Yo me defino como peronista, no no soy kirchnerista», afirmó, aunque reconoció su peso dentro del movimiento. «Entiendo que el kirchnerismo es parte importante del peronismo hoy», agregó, al tiempo que consideró que esa etapa debería ser superada: «Creo que justamente ha llegado ya el tiempo en que el peronismo va a dar un paso subsiguiente y superador».

En cuanto al descrédito general de la política, Saredi admitió que se trata de un escenario complejo. «Es muy difícil porque la desesperanza cunde», señaló. No obstante, defendió la participación como una necesidad colectiva: «Si no participamos en la actividad pública, en la actividad política, es muy difícil que nos reconstruyamos como sociedad».

El tramo final de la entrevista estuvo centrado en la provincia de Buenos Aires, a la que definió como el principal problema estructural del país. «Si la Argentina no resuelve el problema de la provincia de Buenos Aires, no tiene destino», afirmó, remarcando la desigualdad en la distribución de recursos. «Es el 40% de la Argentina y cobra el 22% de la coparticipación», detalló.

En ese marco, defendió especialmente a La Matanza, distrito al que considera clave para cualquier transformación profunda. «Sin cambiar La Matanza no cambiamos la provincia de Buenos Aires. Y sin cambiar la provincia de Buenos Aires no cambiamos la Argentina», sostuvo, al denunciar una construcción mediática que estigmatiza al distrito.

La entrevista dejó como conclusión un llamado a revisar el federalismo, la distribución de recursos y la necesidad de modernizar la política argentina, sin abandonar los valores de fondo que, según Saredi, siguen siendo el núcleo del peronismo.