A casi un mes del asesinato del colectivero en La Matanza, no hay detenidos, investigadores desplazados y una tremenda paliza al primer detenido para que confesara un crimen que no cometió. ¿Robo o crimen para generar conmoción en un municipio clave?
Después de pasar un mes en prisión, Alex Barone fue liberado cuando se comprobó que no tenía relación con el homicidio del colectivero de la línea 620, Daniel Barrientos. Barone fue detenido en la madrugada del 3 de abril por la Policía Bonaerense y acusado del asesinato, pero sostuvo su inocencia desde el principio y argumentó que una cámara de seguridad frente a su casa demostraría que su auto no se había movido esa noche. Las imágenes finalmente confirmaron su coartada y fue puesto en libertad. El jefe de Investigaciones de la Bonaerense de La Matanza, Dante Pérez Bianchi fue removido de su cargo y la investigación fue tomada por Homicidios en La Plata, mientras que el fiscal que llevaba el caso, Gastón Duplaa, renunció alegando motivos personales. Actualmente, el caso parece haber quedado en punto muerto.

Fiscal Gastón Duplaa
Un truco ya conocido
Como ya ocurrió en una cantidad inusitada de casos, la Bonaerense, cuando enfrenta un hecho de enorme repercusión pública -lo fue el asesinato de Barrientos-, tiende a detener al primero que se le pasa por delante, basta que tenga algún antecedente.
En el caso del asesinato del colectivero Barrientos, la policía detuvo a Alex Barone por tener antecedentes de robo de vehículo, y por tener un Corsa gris, que habría sido usado por los delincuentes. Una mujer lo identificó como el que le quitó la mochila, pero no como el que disparó, mientras que un policía no pudo identificarlo. Horas después, fue detenido Gabriel Barone, quien también fue reconocido por la mujer y el policía. Gabriel ofreció una coartada sólida al estar trabajando en una pizzería y un taller mecánico. La investigación fue cuestionada dos días después del hecho.

Alex Barone y Gabriel Barone, los dos detenidos que fueron liberados.
Las pruebas
El llamado «dermotest» realizado a los hermanos Barone dio negativo en la búsqueda de restos de fulminante. Sin embargo, el video que demuestra que el Corsa no se movió y que Gabriel estuvo en sus dos trabajos ese día, fueron pruebas contundentes que demolieron la acusación. Como resultado, el fiscal Duplaa decidió no pedir la prisión preventiva, ya que no tenía elementos suficientes para avanzar en el caso.
Todos apartados de la investigación
La decisión del fiscal Duplaa en el caso Barrientos fue cuestionada por algunos como una muestra del fracaso de la investigación, lo que provocó su desplazamiento. Incluso la UTA emitió un comunicado en contra del fiscal. Sin embargo, otros argumentan que Duplaa ya había solicitado el cambio de fiscalía previamente. Sea como sea, el caso ahora está en manos del fiscal Adrián Arribas. Además, los jefes de la Departamental de Investigaciones de La Matanza también fueron relevados, y la investigación pasó al comisario mayor Hernán Trama, Director de Homicidios de La Plata, debido a la presión de la gobernación.
Cero, casi cero
A un mes del homicidio la investigación está casi en cero. Hay tres detenidos, incluso alguno confeso, por el robo del Fiat Siena que -supuestamente- la banda usó para huir. Los tres coincidieron en que ellos “luquearon” el vehículo, que en el argot significa hacerlo plata vendiéndoselo a otra banda. Cuando se les preguntó a quién se lo vendieron, sólo dieron apodos.
Pero, en realidad, tampoco es tan seguro que se haya usado el Siena como apoyo del robo. Hay testimonios, pero no muy sólidos. O sea, no existe forma de vincular seriamente a los tres detenidos con el homicidio de Barrientos. En su momento, Berni planteó sospechas sobre el caso porque, según dijo, era extraño la participación de tres o cuatro delincuentes, dos autos, armas y munición poderosa, en un robo que tendría un mínimo botín. A esta altura, no está probada la existencia de los dos vehículos. Y el arma, una Pietro Beretta calibre 40, podría haber sido producto de otro robo o alquilada en el mundo de la delincuencia.
El caso queda entonces en una situación muy difícil. No hay registro de los delincuentes en ninguna cámara y todo depende de que aparezca un “informante” con algún dato preciso. “El homicidio en ocasión de robo no es sencillo -sostiene Torre-. No hay un móvil como en un asesinato común. En esos casos, uno va hilando por el lado del móvil. Entonces, la única esperanza es que alguna cámara registre algún elemento que te oriente. Y, de lo contrario, un informante que aporte una buena pista. Pero no siempre los informantes dicen la verdad. Mejor dicho, en la mayoría de los casos el dato del informante es falso o errado. A veces sucede que las bandas no son de la zona sino que vienen de otro lado y entonces ni siquiera los informantes cercanos tienen datos. Repito, en general se cree que es fácil, pero el homicidio en ocasión de robo, muchas veces, es difícil de esclarecer”.
Punto cero.
A un mes del homicidio la investigación está casi en cero. Hay tres detenidos, incluso alguno confeso, por el robo del Fiat Siena que -supuestamente- la banda usó para huir.
Pero, en realidad, tampoco es tan seguro que se haya usado el Siena como apoyo del robo. Hay testimonios, pero no muy sólidos. O sea, no existe forma de vincular seriamente a los tres detenidos con el homicidio de Barrientos. En su momento, Berni planteó sospechas sobre el caso porque, según dijo, era extraño la participación de tres o cuatro delincuentes, dos autos, armas y munición poderosa, en un robo que tendría un mínimo botín. A esta altura, no está probada la existencia de los dos vehículos. Y el arma, una Pietro Beretta calibre 40, podría haber sido producto de otro robo o alquilada en el mundo de la delincuencia. El caso queda entonces en una situación muy difícil. No hay registro de los delincuentes en ninguna cámara y todo depende de que aparezca un “informante” con algún dato preciso. “El homicidio en ocasión de robo no es sencillo -sostiene Torre-. No hay un móvil como en un asesinato común. En esos casos, uno va hilando por el lado del móvil. Entonces, la única esperanza es que alguna cámara registre algún elemento que te oriente. Y, de lo contrario, un informante que aporte una buena pista. Pero no siempre los informantes dicen la verdad. Mejor dicho, en la mayoría de los casos el dato del informante es falso o errado. A veces sucede que las bandas no son de la zona sino que vienen de otro lado y entonces ni siquiera los informantes cercanos tienen datos. Repito, en general se cree que es fácil, pero el homicidio en ocasión de robo, muchas veces, es difícil de esclarecer”.