Los tamagotchis o mascotas virtuales surgieron en los años 90 y marcaron toda una generación. Era la novedad tecnológica del momento y desapareció del mercado con el correr de los meses. Cómo toda moda ha vuelto y se transformó en el producto más demandado.

Los motivos por los cuales el juguete japonés se transformó en el preferido de niñas y niños españoles no están del todo claros pero algunos atribuyen ese resurgimiento al éxito de la película de Disney Pixar llamada Red donde la protagonista es una niña que tiene una mascota virtual.

Los tamagotchis son considerados como juguetes más «inofensivos» ya que no cuentan con conexión a internet y al utilizarlos, los infantes no están expuestos a los peligros de la red.

Historia del tamagotchi

La creadora del tamagotchi fue Aki Maita, una inventora y pedagoga japonesa que decidió dedicarse a investigar la forma de involucrar a la población joven del país la cultura de los cuidados a los más pequeños. El tamagotchi representaba a una mascota virtual que demandaba cuidados y atención, con la diferencia de que sus ladridos o maullidos estaban dados por un sistema binario.

El nacimiento de la mascota virtual era representada a través de un huevo que desde el momento de su aparición en pantalla solicitaba atención sin pausa. Su crecimiento, aspecto y acciones estaban determinados por los «cuidados» que el usuario brindaba al juguete virtual y había que estar muy pendiente de él para conseguir un prototipo de mascota ideal.