Un clásico argentino es sin duda el Mate, una infusión que todo argentino consume o consumió alguna vez, algunos lo prefieren dulce otros amargo, pero a continuación compartimos las 10 reglas del Mate según la tradición.
- No usar edulcorante. Esto es un pecado mortal.
- No revolver la bombilla. La bombilla no es una palita para arreglar la yerba y levantarla cuando el mate está lavado.
- Nunca soplar por la bombilla. Se sabe de gente que, cuando el mate está duro, sopla para mejorar el tránsito de la bombilla, pero no hay nada más desagradable ni desconsiderado
- Jamás cebar con agua hervida. Cebar un mate con agua hervida es un «delito» que merece la pena capital, ya que de esa forma la yerba se quema y queda amarga como la carqueja.
- Cortar el mate con agua fría de la canilla. El cloro del agua corriente hecha a perder el gusto del mate y ya no tiene retorno. Si el agua te quedó muy caliente, esperás a que se enfríe, sin chistar.
- Nunca convidar un mate frío. Esto es una señal de desprecio. Antes que cebar con agua fría, el buen matero rehace la partida: calienta el agua, cambia la yerba y ceba desde cero una nueva ronda.
- Bajo ningún concepto reusar la yerba. Nada de volver a cebarlo conservando la que estaba abajo en el mate. El matero de ley no vuelve a usar la yerba: tira todo y arranca otra vez.
- No incursionar en mezclas new age. ¿Qué es eso de combinar el mate con poleo, muña muña, o cáscara de naranja?
- Nunca chupar el mate ajeno. Fijate, en una ronda de materos, para que el mate llegue lejos, pasa por varias manos y ninguna tiene derecho a cortar el trayecto y robar el turno.
- Dejar migas en la bombilla. Esto sí que es de pésimo gusto.
Fuente: Pueblos y Leyendas