De los Twitters del periodista deportivo Juan Bindi, la Agrupación Diego Armando Maradona de La Matanza recogió esta historia.

Darío Benedetto estaba enojado con la vida. La verdad es que tenía razón. Se le habían llevado a Alicia, su vieja, cuando él apenas tenía 12 años. Y de una manera trágica que hacía que el fútbol, su sueño más grande, quede lejos de las prioridades.

El Pipa siempre tuvo condiciones, desde chico.

Si bien nunca fue muy alto (hoy 1,77 m), y a finales de los 90 y comienzos de los 2000, los 9 eran todos grandotes, siempre se las ingeniaba para destacarse.

De Berazategui, la calle fue escuela muchas veces para él.

Su mamá lo seguía a todos lados. Hizo por él y sus hermanos, Yesica, Adriana y Lucas, todo lo que pudo.Pero la vida a veces puede ser una mierda, y su vieja se fue mientras lo miraba jugar al fútbol. No hay palabras para eso.

“Mi mamá falleció cuando me miraba jugar a la pelota. En una final de los Juegos Nacionales Evita, se descompusó en la cancha y llegó al hospital sin vida. Se murió de un paro cardiorrespiratorio. Tenía 40 años», le contó el Pipa Benedetti a la revista El Gráfico hace unos años.

Los que vinieron fueron años duros, ¿cómo no? Por casi 4 años no quiso saber más nada con eso que antes lo ayudaba a soñar. Tampoco le gustaba el colegio. Pasó por varios, aunque sin ganas. Parecía que la tristeza no se iba más.

Hasta que llegaron sus 16. Motivado por los suyos se presentó en una prueba en Arsenal. El fútbol, en parte, es como andar en bicicleta: los que saben nunca se olvidan. Quedó, claro. Aunque los tiempos eran otros y, en paralelo, trabajaba con su viejo Hugo como albañil.

«A veces hasta llegaba tarde al predio, y lo primero que hacía era pedir perdón. Alguna que otra vez hasta vino a entrenar sin comer», le contó Gabriel Viscovich a Diario Popular. «Era la sombra de un alambre», decían. Poco le importó: ya había decidido que iba a ser futbolista.

Debutó oficialmente, vs Boca, un 9 de noviembre del 2007. Le costó, mucho. Como casi todo en la vida, pero ya sabemos a donde llegó.

Con su vieja como bandera y su familia como sostén. Y con el hambre que, a veces, los guerreros tienen para hacer lo que hay que hacer.

Hoy Darío Benedetto tiene 32 años, los cumplió hace algunos días.

En Córdoba ganó su 4to título con Boca, su club, a pocos meses de haber vuelto. Tiene 55 goles en menos de 100 partidos con su camiseta.

¿Alguien puede pensar que se va a conformar con esto nada más?

Etiquetas: ,