A pesar de los frecuentes trabajos de limpieza y recolección en la zona, la acumulación de residuos vuelve a repetirse y preocupa a los vecinos. Autoridades municipales buscan reforzar medidas de control.
Los municipios de Ezeiza y La Matanza enfrentan un desafío recurrente: la acumulación de basura en sectores limítrofes que, pese a la labor continua de los equipos de higiene urbana, vuelve a colapsar el paisaje urbano. En un tramo de calle Blas Parera, ubicado en la frontera de ambos distritos del sur del conurbano bonaerense, se registraron nuevas acumulaciones de residuos que activaron una intervención municipal reciente.
Equipos de limpieza y maquinaria pesada desplegaron un operativo para retirar pilas de desechos, mientras que las cuadrillas de recolección y barrido desarrollan tareas de manera regular según los cronogramas de cada municipio. Sin embargo, vecinos consultados por medios locales señalaron que, a los pocos días de finalizado el operativo, la basura vuelve a aparecer en el mismo punto.
Desde la intendencia de Ezeiza, encabezada por Gastón Granados, se explicó que la gestión municipal implementa dispositivos habituales de higiene urbana, pero reconocen que la magnitud del problema supera la capacidad de los servicios cuando se trata de zonas donde confluyen personas de distintos municipios. A raíz de esta situación, definieron avanzar con la instalación de cámaras de seguridad y la construcción de un destacamento de control policial, con el objetivo declarado de frenar a quienes utilizan ese sector para arrojar residuos de manera irregular.
La situación también expone una problemática ambiental más amplia en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), donde la gestión de residuos es uno de los retos principales de las administraciones locales. En este contexto, organismos especializados señalan que la magnitud de la gestión de basura en la provincia de Buenos Aires y la Ciudad Autónoma es muy grande, con decenas de miles de toneladas generadas diariamente y complejidades logísticas que impactan en la limpieza de espacios públicos.
Quienes habitan los barrios cercanos reclaman mayor control y sanciones para desincentivar el depósito irregular de desechos, insistiendo en que la permanente acumulación genera problemas sanitarios, malos olores y dificulta la convivencia comunitaria.

